#Currytrip DÍA 2 – Primera vuelta por Delhi

2/22 · (2012-10-20)

Después de unas 24 horas de viaje que nos traen a Delhi, nos levantamos tras 3 horas de «siesta» y empezamos a andar hasta sin rumbo fijo pero con intención de llegar a Connaught place, que parece que había muchas tiendas.

Primera pega: El cruzar calles. No hay pasos de cebra ni semáforos, pero vemos que todos los indios cruzan las calles sin miramientos (aunque sean de 7 carriles). Así que nuestra táctica es ponernos detrás de ellos para ver como lo hacen, que pararen ellos los coches y, sino, que nos hagan de barrera.

[Aprovecho y os dejo un video de esa misma noche de como un niño cruza una calle cualquiera de Delhi. Se nos ve esperando a que «pare» los coches pero se lanza tan a lo loco que nos toca esperar a que venga alguien más…]


Todo nos sorprende y parecemos pueblerinos en la gran ciudad. ¡Es cambio es brutal!

Empezamos a callejear y llegamos hasta India Gate o Puerta de la India, un monumento creado en 1931 para conmemorar a los soldados indios que murieron en la 1ª Guerra Mundial. Allí nos encontramos con unos niños con una sola peonza, Andoni se atrevió a decir que no sabían, cogió uno de los chicos y se la dejó bailando en la mano. Directo.

Nos damos cuenta que hay mucho turista indio. Apenas vemos media docena de occidentales por las calles, así que, cuando nos cruzamos con ellos, nos saludamos. ¡Como cuando vas de vacaciones y te encuentras con alguien de tu pueblo!

Estando en el India Gate, vemos una recta enorme y, al final, un edificio peculiar, así que, decidimos ir. Tras cerca de 2,5km de recta y jardines, donde andaban jugando al cricket, llegamos a Rashtrapati Bhavan (residencia del presidente de India) en un precioso atardecer. Decidimos que era hora de volver al hotel, que a pesar de ser las 16:00h, estaba casi de noche y no sabíamos aún dónde estábamos.

Nos encontramos con mucho cuervos y halcones. Así, en mitad de la ciudad. También hay mucho perro pero todos andan arrebujados en el suelo y sin fuerzas como para morder. Realmente, el peligro de contagiar la rabia pasa por los monos que abundan en depende qué zonas.

Como estamos derrotados, nos vamos al hotel y cenamos allí mismo. ¡Pedazo de cena!

(Me sorprende ver arroz con leche y yogur -ambos con leche-, aunque al momento me dí cuenta que es para paliar el picante. El agua mineral, embotellada y precintada.)

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