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#Currytrip DIA 9 – Reserva y viaje desde Jaipur a Calcuta vía Delhi

9/22 · (2012-10-27)

Nos levantamos tarde, vamos a reservar el billete para irnos al día siguiente a Calcuta desde Jaipur pero ya no hay… ¡Han volado! (valga de redundancia). Nos ponemos a buscar opciones para ocupar los días antes de ir a Calcuta y sale la opción de pasar unos días en Bombay pero cualquier pago con tarjeta internacional no es factible. ¡Estamos atrapados!

Llamamos a Gattu y se acerca al hotel y, después de explicarle nuestros problemas, nos sugiere ir de Jaipur a Delhi (bus o tren) y de ahí, vuelo a Calcuta. Es el “viaje más natural”, dice. Pinta muy bien, peeeeeeeero hoy es el día grande de Jaipur y todos los buses/trenes para mañana están repletos en cualquier dirección; tanto saliendo como entrando de Jaipur. Gattu nos comenta que tiene un amigo en una agencia, que igual puede hacer algo, así que nos montamos los 3 en su moto, Gattu, yo y Andoni (en ese orden para que entendáis la foto de abajo), no somos precisamente pequeños, todos sin casco, y vamos rumbo a la agencia pero, al llegar, descubrimos que esta cerrada… ¿No hemos dicho ya que era el día grande de Jaipur? Así que toca volver al Hotel. Los tres. Sin casco y, esta vez, además, en dirección contraria. ¿Quién dijo miedo?

Gattu llama a su amigo de la agencia (le suele reservar sus viajes) y nos coge un bus para Delhi hoy mismo a las 22.30h y, bajarnos en Dhaula Kuan y allí coger un tuctuc que nos lleve directamente al aeropuerto porque tenemos el vuelo a Calcuta a las 9.30h de la mañana.

Hemos tardado como 3 horas en comprar todos los billetes, porque el chico de la agencia no acertaba a escribir bien el nombre de Andoni Munduate (Antoni Mumduate) y lo ha escrito mal 3 veces…

No estaba en los planes, pero salimos un día antes de lo previsto rumbo Calcuta, así que tenemos que avisar en el hotel que necesitamos nuestra ropa lavada antes de las 20.00h y al primo de Andoni, que en menos de 24h estaremos por Calcuta.

Llaman a Gattu avisándole que ha venido el fontanero con el baño nuevo, así que nosotros cenamos algo rápido y preparamos las maletas. A las 21.30h viene Gattu a despedirse y avisa al chico del tuctuc dónde nos tiene que dejar exactamente ya que la parada es “la urbana”. Menos mal que el chico del tuctuc estaba avisado, porque ¡eso no parece una parada de bus!

A cada bus que llega a la “parada”, vamos “preguntando” (con la reserva en la mano) si ese es nuestro bus hasta que, finalmente, el chofer de un Volvo nos dice que sí. El bus concuerda con la hora así que, nos subimos. No muy seguros.

Justo delante tenemos un bebe de no más de 2 meses llorando. Durante el viaje, se pega un pedazo de eructo y Andoni suelta: “Señora, ha tenido usted un indio”. Gattu nos dijo que teníamos que ir a la terminal 1D (vuelos nacionales) y para ello, lo mejor era bajarse en la parada Dhaula Kuan.
Después de preguntar en todas las bajadas, bajamos. Andoni pisa a un niñito indio que, entre el peso de Andoni y que todos van en chancletas, se pone a llorar como un descosido. Ya tenemos a todos los indios mirando. Además, como nos ven los únicos blanquitos, empiezan a llegar los conductores de los tuctucs y los taxistas para llevarnos al aeropuerto. Todo esto, a las 4 de la madrugada. Nosotros, impasibles, ni caso a ninguno. Vamos a la cola de pre-order taxi y por 90r cogemos un tuctuc al aeropuerto.

Hace bastante frío y estamos muy cansados, pero lo primero que hacemos al llegar es facturar y cenar/desayunar una hamburguesa del KFC a las 5:00AM. Encima y para nuestra suerte, muy picante. A las 6:00h Andoni desayuna un chocolate caliente con un bollo. La espera se hace larga y hablamos, incluso, de cómo vuelan los aviones. Yo espero de pié, porque me da miedo sentarme y dormirme…

[Como soy muy tonto, estas dos últimas fotos se llaman “En fila India”.]

Llega la hora de embarcar, montamos y vamos todo el vuelo paralelo al Himalaya. ¡Qué pasada!

Según vamos descendiendo descubrimos que la polución no es cosa solo de Delhi y que Calcuta también la tiene en abundancia.
Aterrizamos y cogemos un taxi hasta la casa de Iñaki, el primo de Andoni. Yo voy como un niño pequeño mirando todo por la ventana. Cientos de cosas me llaman la atención a pesar de llevar unos días en India ya…

#Currytrip DÍA 6 – Llegada a Jaipur, Gattu y la quema de Ravana

6/22 · (2012-10-24)

Hemos decidido que hemos visto bastante de Delhi, nos encanta pero tenemos que dosificar los días. Nos vamos habiendo visto solo una ínfima parte de la capital de India, pero encantados. Nuestro próximo destino es Jaipur, donde tenemos a un amigo de unas compañeras de trabajo esperándonos. Nos va a hacer de guía (es su trabajo): GATTU.

Nos levantamos, recogemos todo, buscamos al chico que tenía nuestra ropa lavando y planchando por un precio irrisorio y hacemos el check-out del hotel.

Cogemos un tuc-tuc que nos lleva a Bikanner house, que es uno de los cientos de sitios de los que salen autobuses de Delhi (sería muy gratuito llamarlo estación de autobuses). Nuestro amigo indio, GATTU (habla perfectamente castellano), nos avisa que tenemos que pedir ir en autobús, cito textualmente, “de lujo VOVO”.

Después de hacernos entender con el vendedor local, cogemos las últimas dos plazas del bus de lujo VOLVO para Jaipur que sale en 5 minutos (cuesta 730r por cabeza). El siguiente no sale hasta la noche.

[Este bus, aunque estuviese vacío, saldría de Delhi porque los Volvo los gestiona el Gobierno. Puede ser que compres billete para otro y, por no salir rentable, no salga y te quedes con cara de tonto.]

Seamos claros, lujo como tal, poco, pero el aire acondicionado en un autobús lleno de indios bajo un sol de justicia es impagable. Y cuando digo lleno, es lleno. No hay ni un hueco libre y somos los únicos blancos de todo el autobús.

Andoni y yo vamos en la última fija del autobús (en los dos últimos huecos libres), botando en cada bache de la carretera. Incluso, mientras dormía, hay un bache que me hace tocar el techo con la cabeza. Y no exagero ni una pizca.

Durante el trayecto de unas 4 horas y 250km (haceros una idea del estado de las carreteras), ponen una película de Bollywood. El 90% de las pantallas del autobús no funcionan (están en los respaldo), así que la vemos en la del vecino de dos filas más adelante. Cuando está a punto de terminar, y de repente, paran en mitad de la nada para comer. Restaurante también regentado por el Gobierno.

Cuando retomamos el viaje, nos repiten unos 20 minutos de película hasta llegar al punto de corte (por si nos habíamos perdido algo del brillante guión) y, a los 5 minutos, se congela y se para. Pues nos quedamos con la duda de si se lleva a la chica o no…

[Pincelada del viaje: El indio que está en nuestra misma fila pero en la ventanilla contraria se mareó y empezó a vomitar. Parece que fue tan repentino que se echó la pota en el pantalón y se lo limpia con la cortina. ¿Y el siguiente viaje? ¡Mejor no saber!]

El autobús nos para en una parada que no es la nuestra porque hoy es el día grande Jaipur y está todo cortado (no teníamos ni idea hasta que hemos llegado). Gattu nos estaba esperando en la estación de autobuses para llevarnos al hotel, así que no sabemos dónde estamos ni sabemos a dónde vamos. Tras un intercambio de SMSs, nos manda: el nombre del hotel, la dirección y el precio. No nos deben de cobrar más de 200r.

Los chicos de los tuc-tuc se pelean (literalmente) por llevarnos pero siempre intentamos buscar a conductores con buena pinta. Los únicos que aceptan 200r son dos chicos jóvenes que, una vez montados, nos damos cuenta que no tienen ni idea de dónde está el hotel. Van parando a preguntar y nadie parece saber. Al final, y después de unos 30mins, nos llama Gattu preocupado, le paso el teléfono al conductor y después de unos segundos, cuelga. Damos media vuelta y tras 40 minutos, llegamos.

Allí está Gattu, esperándonos. Nos presentamos, le doy los regalos que me habían dado mis compis de curro por su boda en diciembre, y planificamos la estancia. Todo en unos 20 minutos porque, como es día de fiesta, nos ha preparado una excursión a su barrio (clase media-alta) a ver cómo lo celebran ellos.

Jugamos con niños, les ganamos el dinero a jóvenes (es tradición hacer como una feria con puestos en los que jugarse las rupias). Había varios puestos, pero donde sacamos “los cuartos” fue jugando al “Mayor o menor de 7”. El juego trataba de apostar si el valor total de la suma de dos dados iba a ser mayor o menor que 7. 7 ganaba siempre la banca. Les ventilamos la mitad del bote a los pobres… También había juegos de tirar latas con 3 pelotas, meter monedas en vasos, pistolas de balines, etc.

Tomamos un pequeño aperitivo en un puesto de la calle (un hojaldre relleno de algo con sabor a menta -recuerdo que también tenía limón- que no me gusta nada) y cenamos dentro, en un self-service familiar-callejero. ¡Im-pre-sio-nan-te!

Preguntamos por cómo hacen la comida y nos llevan a donde hacen roti (pan).

La festividad es porque van a quemar una representación de Ravana, el rey de los demonios. Toda la urbanización está allí.



Todos quien hablar con nosotros, tocarnos, saludarnos, saber más de nosotros, hacerse fotos con nosotros pero sin querernos vender nada, que es algo nuevo para nosotros. Tenemos el placer de conocer a la madre y padre de Gattu, su sobrina y cuñada y muchos amigos (exportador de piedras preciosas, guías, propietario de una tienda de telas…).



Nos vamos a dormir al hotel, tarde, pero con la sensación de haber vivido algo impresionante: Integrarnos en una festividad con gente local. Eso es algo que poca gente tiene la oportunidad de hacer…

Cada vez que entramos en el hotel, en la puerta principal, tenemos al “sargento bigotes” (un ex-militar) que se cuadra y saluda a lo militar cada vez que paso YO. Andoni está bastante mosqueado por que con él no lo hace. Vaya él primero o segundo… Solo a mí.

#Currytrip DÍA 5 – El Gurdwara Bangla Sahib, la Chicken Maharaja Mac y Delhi nocturno

5/22 · (2012-10-23)

Queríamos habernos levantado pronto, para aprovechar el día, pero hemos dormido hasta la1. El Jetlag y el palizón de ayer a Agra nos han pasado factura.

Una vez puestos en marcha, de repente, se ha oscurecido el cielo, ha empezado un fuerte viento que levantaba toda la mierda del suelo, y ha empezado el diluvio universal.

Seguro así será un buen día en época de monzones, pero… ¡La que ha caído!
¡Ha desaparecido todo el mundo!

Nosotros vamos con los ojos y las bocas llenas de arena y completamente calados, así que entramos en el primer comercio que nos encontramos… ¡un McDonald’s!

Cada vez voy menos a este tipo de restaurantes, pero siempre he sido y seré de Big Mac –sin pepinillo-. En India tenemos un problema: que la vaca es sagrada y los filetes de ternera como que no se llevan… Miro las fotos de los menús y veo una hamburguesa que estéticamente se parece a la Big Mac: la Chicken Maharaja Mac.

Abro la caja y el color/olor ya avisa de lo que va a picar… No falla. Pedimos Coca-Cola pero, después de bebernos más de la mitad, nos entra el susto. Viene con hielo y nos han dicho que tengamos mucho cuidado con él. Decidimos –por unanimidad- que un sitio como McDonald’s tendrá controladas ese tipo de cosas.

Queremos coger un tuc-tuc para ir a dar una vuelta, porque vamos tarde para ir a cualquier sitio ya, pero todo el mundo nos quiere cobrar doble de días anteriores. Debe de ser por el agua, la lluvia, los charcos, los neumáticos de lluvia o porque están probando hasta donde soltamos el dinero… ¡A saber!

Me toca regatear con los conductores de tuc-tucs. Un trayecto que hace dos días costó 200r hoy, nos quieren cobrar 400r. Estamos un poco hartos del tema ya y nos abordan una docenas de conductores… Esta fue mi conversación:

– To Connaught place? How much?
+ 400r.
– No. 150r!
+ 300r.
– No. 150r!
+ 250r.
–  No. 150r!
+ 200r. This is Indian price. (precio indio).
– No. 150r!
+ No.
– Ok. Let’s go! (y nos vamos.)
+ Ok, ok, ok. 150!
– No, now We don´t want. (Ahora no queremos).

Vamos tarde para llegar a los templos (casi todos cierran a las 17.00h y se va a hacer de noche en breve) y somos muy cabezones como para recular con los conductores de tuc-tuc,  así que empezamos a andar y encontramos, por casualidad, el Gurdwara Bangla Sahib (principal templo Sij de Delhi).

Cuentan que en el s.XVII residió allí el octavo gurú Sij, Gurú Har Krishan que, en plena epidemia de cólera, ofreció agua procedente del pozo. Hoy en día (y por aquella acción), este agua está considerada como curativa y cientos de Sijs de todo el mundo acuden a recoger el agua milagrosa para llevarla a sus hogares y aldeas.

Nosotros decidimos no entrar porque, después del chaparrón, el suelo está “chocolate” y hay que entrar descalzos. Nos quedamos un rato apartados en una esquina, sin molestar, a contemplar el tránsito. Nos damos cuenta que hay mucho mendigo y mucha gente dándoles comida (más tarde nos enteraríamos que es una festividad india). Gente que no tiene casi nada reparte comida a los que no tienen nada… ¡Cuánto tenemos que aprender de esta gente!

Seguimos andando y encontramos un mercado. Después de ser abordados para intentar vendernos infinidad de productos, uno en concreto hace despertar en Andoni una sonrisa maléfica: KURTA. Yo estoy apunto de comprarme unas gafas de sol Ray Ban Wayfarer, pero el precio me da mala espina: O son originales muy baratas o copias muy caras y da duda me corroe. Al final, no me las compro.

Andoni quiere hacer la parada técnica de todos los días en Wenger (aunque esta vez se ha llevado media tienda), así que cenamos en el mismo Connaught place y aprovechamos para dar un paseo nocturno por  Delhi.

De camino al hotel, nos impresiona la cantidad de gente que duerme en la calle, aún estando sin asfaltar y habiendo llovido. Se encoje el corazón…

#Currytrip DÍA 3 – Old Delhi, Fuerte Rojo, té en el Hotel Imperial y templo de flor de loto

3/22 · (2012-10-21)

Aún con jetlag, y con el cosquilleo del primer día en Delhi, nos levantamos y vamos rumbo a Connaught place, que Andoni ha descubierto ‘Wenger’ (una genial pastelería de la hablaré en breve), y hemos cogido un tuc-tuc que nos lleva hasta Fuerte rojo.

De camino, hemos pasado bordeando Old Delhi y es espectacular. ¡El viaje más alucinante que he hecho en mi vida! ¡Todo me sorprende!

(Os dejo un video y unas fotos. El video se ve raro por los acelerones y frenazos del tuc-tuc).

Al llegar al Fuerte Rojo, nos abordan cantidad de indios pero, a pesar de llevar solo un día, los tenemos calados, y no les hacemos mucho caso ya que siempre quieren vender algo. Aparte, tampoco entendíamos qué decían…  Esto hasta que viene la policía, porque lo que querían era avisarnos que había una cola para occidentales y a diferente precio. Los indios pagan 10r por entrar y los occidentales 400r. Nos saltamos la enorme cola de indios y vamos directamente al detector de metales.

El fuerte es espectacular, con muchas ardillas en sus jardines, pocas zonas de sombra y algunos museos con vitrinas pero con mucho mucho calor y, por consiguiente, olor.

Salimos de  allí y somos abordados por decenas de conductores de tuctuc, vendedores de comida, un vendedor de chupachups caseros, vendedores de cabras y demás gente nativa.

Como vemos que hay mucho atasco, decidimos andar un poco hasta pasarlo y coger más adelante el tuctuc, pero después de andar un rato no se acaba, así que cogemos un tuc-tuc que nos lleve hasta el Hotel Imperial a tomar el “high tea”, que es uno de los sueños de Andoni.

El té del Hotel Imperial de Delhi es el primer y único té de mi vida. No me hace mucho chiste pero, ¿qué mejor sitio para decir que tomé mi primer té que allí? En total pagamos 2467r por 2 high teas (y su ‘buffet’).

A mí me parece caro, pero Andoni dice que es el mejor té que ha probado en su vida y los scones, también. Y doy fé que ha tomado muchos, así que, parece que merece…

¡¿Véis qué cara de felicidad tiene?!
[Como curiosidad, se coló una mosca en la sala del café y llamaron a un chico con una raqueta para matarla. Había oído que hay te-boy para el té, pero esto es…]

Al salir, cogemos otro tuc-tuc para ir al templo de flor de loto. Le hemos preguntado si estaría abierto a estas horas (17:00h) y nos ha dicho que sí. Al llegar, ¡cerrado el paso!.

Se le veía enfadado y se ha metido por callejuelas, intentando llegar a la puerta de atrás pero nos paraban en todos los lados. Estuvo, muy cerca de llegar a las manos con la policía, pero al final, la foto desde la lejanía…


El conductor del tuc-tuc (Sunil) se ha ofrecido para hacernos de guía lo que quedaba de día (aunque fuese de noche), así que le hemos dicho que queríamos comprar comida (Andoni quería llevarse cientos de especias), pero no nos ha debido entender bien, ya que, después de 20 minutos zigzagueando entre coches, hemos llegado a una zona de restaurantes. Le hemos vuelto a explicar que queríamos comprar comida SIN HACER.

Esta vez nos lleva a un mercado de comida  y nos podemos a callejear. No tenemos ni idea del nombre, porque nos lo dijo como 12 veces, pero cada vez le entendíamos una cosa. Como todo el día, ningún occidental a la vista y tiene pinta de que han visto poco por allí. Eso es lo que queríamos.

En las largas travesías con el tuc-tuc hemos estado hablando con Sunil sobre la vida en India:

  • Paga al día 300r por el alquiler del tuc-tuc y suele ganar más o menos, otro tanto.
  • Llenar el depósito del tuc-tuc le puede costar unas 45r.
  • Está casado y tiene 2 hijos a pesar de tener 28 años.
  • La ocupación de su mujer: “ama de casa, por supuesto”.
  • No tiene horario claro de empiece de trabajo, pero no trabaja nunca hasta más de las 23.00h, “es peligroso”.
  • Vive en un barrio bueno, donde mataron a Ghandi.
  • Él es hindú y vegetariano a medias: “Yes. Well no. Well difty-fifty.”

 

Después de cruzarnos con un elefante que iba por mitad de la calle, nos lleva al hotel, le damos 1000 rupias, y cogemos su número de teléfono por si acaso lo necesitamos. Nunca se sabe.

#Currytrip DÍA 2 – Primera vuelta por Delhi

2/22 · (2012-10-20)

Después de unas 24 horas de viaje que nos traen a Delhi, nos levantamos tras 3 horas de “siesta” y empezamos a andar hasta sin rumbo fijo pero con intención de llegar a Connaught place, que parece que había muchas tiendas.

Primera pega: El cruzar calles. No hay pasos de cebra ni semáforos, pero vemos que todos los indios cruzan las calles sin miramientos (aunque sean de 7 carriles). Así que nuestra táctica es ponernos detrás de ellos para ver como lo hacen, que pararen ellos los coches y, sino, que nos hagan de barrera.

[Aprovecho y os dejo un video de esa misma noche de como un niño cruza una calle cualquiera de Delhi. Se nos ve esperando a que “pare” los coches pero se lanza tan a lo loco que nos toca esperar a que venga alguien más…]


Todo nos sorprende y parecemos pueblerinos en la gran ciudad. ¡Es cambio es brutal!

Empezamos a callejear y llegamos hasta India Gate o Puerta de la India, un monumento creado en 1931 para conmemorar a los soldados indios que murieron en la 1ª Guerra Mundial. Allí nos encontramos con unos niños con una sola peonza, Andoni se atrevió a decir que no sabían, cogió uno de los chicos y se la dejó bailando en la mano. Directo.

Nos damos cuenta que hay mucho turista indio. Apenas vemos media docena de occidentales por las calles, así que, cuando nos cruzamos con ellos, nos saludamos. ¡Como cuando vas de vacaciones y te encuentras con alguien de tu pueblo!

Estando en el India Gate, vemos una recta enorme y, al final, un edificio peculiar, así que, decidimos ir. Tras cerca de 2,5km de recta y jardines, donde andaban jugando al cricket, llegamos a Rashtrapati Bhavan (residencia del presidente de India) en un precioso atardecer. Decidimos que era hora de volver al hotel, que a pesar de ser las 16:00h, estaba casi de noche y no sabíamos aún dónde estábamos.

Nos encontramos con mucho cuervos y halcones. Así, en mitad de la ciudad. También hay mucho perro pero todos andan arrebujados en el suelo y sin fuerzas como para morder. Realmente, el peligro de contagiar la rabia pasa por los monos que abundan en depende qué zonas.

Como estamos derrotados, nos vamos al hotel y cenamos allí mismo. ¡Pedazo de cena!

(Me sorprende ver arroz con leche y yogur -ambos con leche-, aunque al momento me dí cuenta que es para paliar el picante. El agua mineral, embotellada y precintada.)

#Currytrip DÍA 1 – Llegar a Delhi vía Munich

1/22 · (2012-10-19)

Salimos a las 5:30AM de Zumarraga, destino el aeropuerto de Loiu. Andoni, como es habitual, llega tarde. Menos mal que vamos con tiempo…

Nuestro primer vuelo tiene como destino Munich. El segundo vuelo sale 10 horas después rumbo Delhi, así que aprovecharemos para dar una vuelta, conocer lo que podamos de Munich y comer y merendar allí.

En el viaje vamos paralelos a los Alpes y, casi al llegar, vemos Munich desde el cielo. Este es, sin duda, uno de los viajes más bonitos que he hecho en avión. ¡Qué importante es hacer planes para saber a qué lado del avión te tienes que poner!

Desde el mismo aeropuerto salen unos trenes que te llevan al centro (el S1 y S8) así que lo tenemos bien fácil. Cada viaje de ida y vuelta cuesta 10€ y tardan unos 40 minutos.

Llegamos al centro y nos bajamos en la parada Marienplatz. La plaza es espectacular, presidida por el actual ayuntamiento… Actualmente es el centro neurálgico de Munich, así que la elección no ha podido ser mejor.

Decidimos pasear pero, como andar nos abre el apetito, hacemos parada técnica para almorzar. Como hemos almorzado bastante en un puesto callejero (hemos arrasado), paseamos. Sin rumbo fijo, porque estamos sin plano.

Vamos de tiendas y, al final, de tanto andar, se nos vuelve a abrir el apetito así que comemos en un bonito mercado en el centro. No sabía yo esa tradición alemana de comer compartiendo mesa.

Yo decido pedir algo típico: salchichas y cerveza. El jarrón de cerveza me deja “chispa”.

Como estamos con la tripa llena, paseamos de nuevo para bajar la comida. Nos vamos a otra zona totalmente nueva, bastante interesante y nos acercamos a la ópera para coger unos panfletos informativos que Andoni no tirará hasta llegar a Calcuta.

Como viene siendo habitual, el andar nos abre el apetito, así que merendamos en una pastelería espectacular. Es bastante cara pero los pasteles están magníficos.

Se hace de noche y va llegando la hora de dirigirnos hacia el aeropuerto. Queremos andar con tiempo porque no tenemos claros los horarios del tren. La parada y dirección sí, pero no sabemos a qué horas pasan… ¡Menuda paliza de día!

Eso sí; decidimos que tenemos que volver a Munich con más tiempo, porque a pesar de ser carísimo, es precioso y en escasas 10 horas no hemos visto ni el 5% de la ciudad.

Volvemos con tiempo al aeropuerto porque aún tenemos que reservar el hotel de Delhi. El que queríamos está completo, así que nos la jugamos a un que es económico y céntrico; cogemos solo una noche por si nos sale rana y para poder decirle algún lugar de destino al taxista.

A la hora de pasar el control de seguridad del aeropuerto, el guarda me hace abrir la mochila de la cámara y se pone a mirar uno a uno los objetivos por dentro (quitar las tapas y mirar a través de ellos). Eso con cada uno de los 4 que llevo. Luego, con el que estaba montado, me pregunta si puede hacer una foto. ¡Cómo para decirle que no!

Pues bueno, la foto es esta. Os la dejo a tamaño grande, por si os la queréis descargar y ver todos los matices. Además, sin firma para que la podáis imprimir y poner en la pared de la sala… ;)-


Nos montamos en el avión y la primera impresión es impactante. Pasamos por delante de los que están en 1ª y en Business y, llegamos a clase turista. ¡El caos! ¡Cuánto indio! ¡Y todos descalzos!

Yo iba con miedo de que nos pusiesen una película en hindú y no me enterase de nada, pero cada asiento tenía una pantallita en la que podías elegir qué querías ver.

Por desgracia, las películas en Castellano, estaban en latino y la calidad era tipo screener, pero cuando no tienes más, contigo Tomás. ¡Cuántas películas he dejado de ver en casa por esta misma razón y ahora…!

Durante el viaje me veo Men in Black 3, Madagascar 3, Indomable y empiezo a ver una película de Bollywood. Ahí, caigo redondo hasta la hora de la comida.

Cuando traen la comida la azafata me comenta que “We run out of choice. We only have the Indian Vegetarian meal.” Por lo que, me quedo sin elección en la cena y toca vegetariano.


La primera impresión al ir descendiendo es la cantidad de polución que hay en Delhi. Y mira que íbamos avisados, pero…

Andoni iba con la convicción de poder decir: ¡Pues la India tampoco huele tanto! Pero no pudo decirlo. ¡Menuda impresión la de salida del aeropuerto! ¡Qué olor!¡Y qué polución!

Aterrizamos y nos ponemos a buscar dónde y cómo sacar dinero, ya que vamos con cero rupias. No tenemos muy claro cuánto dinero estábamos sacando, por que no sabemos cómo está el cambio y no lo hemos mirado antes de llegar, así que nos la jugamos por 10000 rupias (pensando que es un dineral). Nos abordan bastantes taxistas preguntando dónde vamos, si tenemos Hotel, etc. pero como tienen pinta de ser “ilegales”, decidimos pasar e ir a donde pone “prepaid taxi”, donde sabemos lo que nos van a cobrar antes de salir del aeropuerto.

Al final, dándole la dirección del Hotel, nos cobran 450 rupias. Nos parece un pastizal, pero accedemos ya que tenemos muchas ganas de llegar y tumbarnos. Posteriormente nos enteramos que son unos 6,50€ por ¡40 minutos de taxi!

El taxista nos pregunta a ver a qué hotel vamos, le decimos que al Ajanta y nos dice que es malo. Que no vayamos. Cuando le decimos que lo tenemos pagado y reservado, todo cambia. Lo que estaba intentando era llevarnos a otro hotel del que seguro se lleva comisión, así que mucho ojo…

La primera impresión de India es mortal: ¡Qué mal conducen! Usan los carriles como quieren, tocan la bocina todo el rato… Llegamos al hotel tras una discusión porque nos quería cobrar por cada mochila y, encima, quería propina. Nosotros, ni una rupia de más. Está todo pagado en el aeropuerto, que para algo es pre-paid.

Lo primero que vemos al bajar del taxi es esto. ¿Cómo se os queda el cuerpo?

Entramos al hotel, hacemos el check-in, nos ponemos el pijama y, a pesar de ser las 8:00 AM local, echamos una pequeña siesta (pero de pijama y orinal), que llevamos más de 24h de viaje y un desfase horario de 3h 30m.