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#Currytrip DÍA 4 – El Taj Mahal y el Fuerte Rojo de Agra

4/22 · (2012-10-22)

Después de tener visto gran parte de Delhi, decidimos que es hora de ir a Agra a ver el Taj Mahal (una de las pocas cosas que teníamos claro que íbamos a ver), así que alquilamos un taxi.

Habíamos quedado para salir a las 6:30h en la puerta del hotel, pero a las 6:00h nos llaman por teléfono para recordarnos que teníamos excursión (por si acaso). A las 6.31h tocan a la puerta, para avisar que vamos tarde…

Agra cae un poco a desmano de Delhi, ya que tenemos unas 3 horas de trayecto que Andoni las pasa dormido y roncando, pero yo voy embobado mirando por la ventana: se ven poblados, pueblos, dromedarios, cientos de vacas, cientos de perros, monos, cerdos, caballos, pollos, gallinas, gatos…

De repente, el taxista nos para en un sitio, sale, desaparece y empieza a llegar “fauna salvaje” a rodear el taxi. Son unos saca-dinero: para que nos hagamos fotos con monos, gente pidiendo dinero e, incluso, viene un niño con una cobra. Tal y como se fue, el taxista vino y retomamos el camino.

Al rato, se para a echar gasolina y paga 900r por 16,60l, por lo que el litro de gasolina está a 54,22r (0,78€). Para el nivel de vida, no está nada barato…

Llegamos a Agra y, después del atasco monumental, vamos al extra-radio a buscar al guía. Una vez montado en el asiento del copiloto, nos va explicando cómo va el tema y lo que queremos hacer. Le explicamos que, en un principio, no nos iremos sin ver el Taj Mahal y el Fuerte Rojo.

El taxi nos deja en el parking del Taj Mahal (a 1km de la entrada), porque después de la última limpieza del Taj Mahal en 2008, se prohíbe la circulación de vehículos a motor para mantener la polución alejada (en la medida de lo posible) del Taj Mahal.

Compramos entrada, nos dan una botella de agua y bajamos en remolque de caballo hasta el Taj Mahal. Había opción de bajar andando o en coche-eléctrico (incluido en el precio), pero el día promete ser largo, el coche tiene que esperar a llenarse y el caballo cuesta 2 duros… Aun así, seguro que nos timaron.

Entramos al recinto y comenzamos a caminar. Yo estaba empeñado en buscar el Taj Mahal pero, a pesar de mis intentos, no se ve a primera vista. Ni siquiera una puntita de alguna torre. Damos un paseo por los jardines exteriores, tumbas hasta que atravesamos el Darwaza (fuerte de acceso).

Ahí aparece el Taj Mahal, de repente. Nada hace sospechar lo que nos vamos a encontrar allí.
¡Todo lo que se diga del Taj Mahal es poco!

El Taj Mahal ha sido nombrado una de Las Nuevas Siete Maravillas del Mundo Moderno. También está reconocido como Patrimonio de la Humanidad.

Creado a mediados del s.XVII por orden del emperador musulmán Shah Jahan, totalmente realizado en mármol blanco, traído durante años desde más allá de 300km de distancia. Los medios de transporte: sobre todo elefantes que viajaban día y noche. En su construcción tomaron parte unos 20.000 obreros.

Me llama la atención la cantidad de indios que hay haciéndose fotos hacia la parte de atrás del Tal Mahal, hacia el río Yamuna. Que, por muy «afluente del Ganges» que sea, ¡tienes delante el Taj Mahal!

Vamos terminando el recorrido, bordeando la fuente y mirando de vez en cuando hacia atrás, que aquí merece todo… Esta visita pone los pelos de punta.

Antes de salir, me veo en la obligación de pedir otros 5 minutos para hacer otras fotos de «por si acaso». No creo que vuelva al Taj Mahal y quiero estar seguro de llevarme fotos…

Para subir, subimos en el coche eléctrico que está incluido en el precio y, una vez llegamos al taxi, le decimos al taxista que queremos ir a desayunar, que tenemos hambre.

Nos lleva a un restaurante del que seguro que tiene comisión pero es en el que hemos comido el mejor Pollo tandori de todos los que hemos probado. Y nosotros que, por la hora, íbamos a intentar desayunar…

Tenemos fuera del restaurante al taxista y al guía esperando a la sombra, porque nos van a llevar a un taller de tallaje en mármol. Un poco “encerrona” pero, como no vamos a comprar nada, aprendemos un poco más cómo se hizo el Taj Mahal, así que nos sale rentable.

El taxista nos quiere llevar a casa pero le decimos que nos lleve al fuerte rojo de Agra, que nuestro amigo Pepe nos ha dicho que es visita obligada. ¡Y vaya si lo es!

Me llama la atención el uso de la esvástica en la arquitectura india (bastante habitual) pero es que representa las dos formas del Brahman (concepto impersonal de Dios). Si está en sentido de las agujas del reloj representa pravritti (Dios creador Brahmá) y si está en sentido contrario representa nivritti (Dios destructor Shivá). Cientos de años después, la Alemania Nazi se apropió del símbolo.

El Fuerte Rojo está aproximadamente a 2,5km del Taj Mahal pero por la polución casi ni se ve (y más si tienes montado un objetivo Gran Angular). Tiene unas vistas espectaculares del atardecer del Taj Mahal. Hoy en día es Patrimonio de la Humanidad y es la fortaleza más importante de la India.

Nuestro guía es un fichaje, empeñado en que nos hagamos fotos en todos los lados. Habla inglés y ruso y dice que son los que dejan mejores propinas (dejándola caer…).

Se despide de nosotros y, sin que él lo pida, le damos una propinilla porque, la verdad que estuvo muy bien. Nos dijeron que no pagásemos al guía, que estaba pagado. Aún así, queríamos recompensarle… Pues con todo su morro, nos dice que es poco. Le decimos que ni le deberíamos dar nada, que nos hemos informado y ya está pagado. Nos suelta un “Ok, thanks” y desaparece entre la gente.

Llegamos tarde a Delhi, porque el viaje de vuelta son unas 4h30m. Tampoco son tantos km pero las carreteras son malísimas. Casi nos matamos al ir a unos 100km y aparecer una vaca tirada en mitad de la carretera. Andoni ni se despertó.

A unos 30min para llegar a Delhi, el chofer se para en el arcén, coge algo del maletero y se va. A los 5 minutos, vuelve y se pone a limpiar el coche. Lo que había sacado era un cubo con un trapo húmedo.

Hoy toca cenar en el hotel y a dormir.

#Currytrip DÍA 3 – Old Delhi, Fuerte Rojo, té en el Hotel Imperial y templo de flor de loto

3/22 · (2012-10-21)

Aún con jetlag, y con el cosquilleo del primer día en Delhi, nos levantamos y vamos rumbo a Connaught place, que Andoni ha descubierto ‘Wenger’ (una genial pastelería de la hablaré en breve), y hemos cogido un tuc-tuc que nos lleva hasta Fuerte rojo.

De camino, hemos pasado bordeando Old Delhi y es espectacular. ¡El viaje más alucinante que he hecho en mi vida! ¡Todo me sorprende!

(Os dejo un video y unas fotos. El video se ve raro por los acelerones y frenazos del tuc-tuc).

Al llegar al Fuerte Rojo, nos abordan cantidad de indios pero, a pesar de llevar solo un día, los tenemos calados, y no les hacemos mucho caso ya que siempre quieren vender algo. Aparte, tampoco entendíamos qué decían…  Esto hasta que viene la policía, porque lo que querían era avisarnos que había una cola para occidentales y a diferente precio. Los indios pagan 10r por entrar y los occidentales 400r. Nos saltamos la enorme cola de indios y vamos directamente al detector de metales.

El fuerte es espectacular, con muchas ardillas en sus jardines, pocas zonas de sombra y algunos museos con vitrinas pero con mucho mucho calor y, por consiguiente, olor.

Salimos de  allí y somos abordados por decenas de conductores de tuctuc, vendedores de comida, un vendedor de chupachups caseros, vendedores de cabras y demás gente nativa.

Como vemos que hay mucho atasco, decidimos andar un poco hasta pasarlo y coger más adelante el tuctuc, pero después de andar un rato no se acaba, así que cogemos un tuc-tuc que nos lleve hasta el Hotel Imperial a tomar el «high tea», que es uno de los sueños de Andoni.

El té del Hotel Imperial de Delhi es el primer y único té de mi vida. No me hace mucho chiste pero, ¿qué mejor sitio para decir que tomé mi primer té que allí? En total pagamos 2467r por 2 high teas (y su ‘buffet’).

A mí me parece caro, pero Andoni dice que es el mejor té que ha probado en su vida y los scones, también. Y doy fé que ha tomado muchos, así que, parece que merece…

¡¿Véis qué cara de felicidad tiene?!
[Como curiosidad, se coló una mosca en la sala del café y llamaron a un chico con una raqueta para matarla. Había oído que hay te-boy para el té, pero esto es…]

Al salir, cogemos otro tuc-tuc para ir al templo de flor de loto. Le hemos preguntado si estaría abierto a estas horas (17:00h) y nos ha dicho que sí. Al llegar, ¡cerrado el paso!.

Se le veía enfadado y se ha metido por callejuelas, intentando llegar a la puerta de atrás pero nos paraban en todos los lados. Estuvo, muy cerca de llegar a las manos con la policía, pero al final, la foto desde la lejanía…


El conductor del tuc-tuc (Sunil) se ha ofrecido para hacernos de guía lo que quedaba de día (aunque fuese de noche), así que le hemos dicho que queríamos comprar comida (Andoni quería llevarse cientos de especias), pero no nos ha debido entender bien, ya que, después de 20 minutos zigzagueando entre coches, hemos llegado a una zona de restaurantes. Le hemos vuelto a explicar que queríamos comprar comida SIN HACER.

Esta vez nos lleva a un mercado de comida  y nos podemos a callejear. No tenemos ni idea del nombre, porque nos lo dijo como 12 veces, pero cada vez le entendíamos una cosa. Como todo el día, ningún occidental a la vista y tiene pinta de que han visto poco por allí. Eso es lo que queríamos.

En las largas travesías con el tuc-tuc hemos estado hablando con Sunil sobre la vida en India:

  • Paga al día 300r por el alquiler del tuc-tuc y suele ganar más o menos, otro tanto.
  • Llenar el depósito del tuc-tuc le puede costar unas 45r.
  • Está casado y tiene 2 hijos a pesar de tener 28 años.
  • La ocupación de su mujer: “ama de casa, por supuesto”.
  • No tiene horario claro de empiece de trabajo, pero no trabaja nunca hasta más de las 23.00h, “es peligroso”.
  • Vive en un barrio bueno, donde mataron a Ghandi.
  • Él es hindú y vegetariano a medias: “Yes. Well no. Well difty-fifty.”

 

Después de cruzarnos con un elefante que iba por mitad de la calle, nos lleva al hotel, le damos 1000 rupias, y cogemos su número de teléfono por si acaso lo necesitamos. Nunca se sabe.