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Fin de semana en Tarazona

TARAZONA (ZARAGOZA)

Un mail de última hora fue el detonante de uno de los mejores fin de semanas que recuerdo. La logística también fue a contrarreloj ya que el resto de los integrantes del Tarazonatrip se desplazaba desde Madrid, por lo que tenía que conseguir llegar solo a Tarazona desde Zumarraga.

La mejor forma que encontramos (Pilar y servidor) fue cogiendo un tren hasta Tudela. Creía que todos los trenes que pasaban por Zumarraga paraban aquí, pero he descubierto que no, así que tuve que ir rumbo a Donosti para luego volver. En resumen, ir una hora en dirección contraria a Tarazona para luego volver. En teoría, y buscando con tiempo, se puede coger alguno de esos que hace parada en Zumarraga o pueblos cercanos.

Al llegar a Tudela, después de un viaje muy peculiar (me tocaron justo al lado los únicos niños de todo el vagón con una madre un poco liberal y, además, tuve varias paradas por averías técnicas del tren que iba delante), llegué a la estación de Tudela donde me estaba esperando Juan José con su taxi. Esos 15 minutos que hay desde Tudela hasta Tarazona dieron para mucho. Me enseñó cosas que no aparecen habitualmente en las guías: cuando el Moncayo tiene una txapela, hay que abrigarse porque es día de cierzo, cuales son los motes que se dicen entre provincias, cómo la re-inauguración de la catedral y, sobre todo, el paso por Tarazona de los príncipes de Asturias le ha dado un gran empujón al pueblo y es la excusa perfecta para ir, etc.

Juan José me deja en la entrada de mi hotel donde me encuentro, justo entrando, con el resto de integrantes de este blogtrip (#tarazonatrip): Jesus de Fotonazos, Miguel de Kebrantin, José Luis de guias-viajar, y Pilar. Nuestro hotel se trataba de La Merced de la Concordia, que está en pleno centro de Tarazona. Consta solo de 7 habitaciones, pero qué habitaciones…

Como teníamos algo de tiempo hasta la primera actividad (la cena), nos lavamos la cara, cambiamos de camiseta y Jesús, Miguel y yo decidimos dar una primera vuelta de reconocimiento por Tarazona (cámara en mano, por supuesto).

El ayuntamiento, junto con el monumento al cipotegato, nos reciben en primer lugar. Nosotros estamos aún sin una idea clara de qué se trata eso del cipotegato a pesar de tener un nombre tan peculiar.

Seguimos andando y llegamos a los puentes que cruzan el río Queiles, que nos ofrecen unas vistas de postal. La primera impresión de Tarazona en la hora azul es espectacular: MUY digna de ver.

Nos juntamos con Lola, de Tarazona monumental, y con Helga, RRPP de Tarazona y fuimos a tomar un pincho al único bar con temática de fútbol. Casualmente del Athletic de Bilbao… ¡Cómo se rieron de mí!

Cenamos junto al río Queiles, en el restaurante Saboya 21 donde Manolo nos iba explicando de qué se trata cada plato. Aunque la comida sea igual, cómo mejora con buena compañía y con un chef al que ves que disfruta con su oficio. Le hacemos innumerables preguntas y nos saca de todas las dudas que tenemos. Incluso algunas que vienen de lejos (anchoa-boquerón). Al final, acabamos llorando de risa (puede que el vino blanco ayudase).

Al salir con la tripa repleta, decidimos dar una vuelta para bajar la cena ya que Tarazona se encontraba el 5, 6 y 7 de Octubre en plenas fiestas en honor a San Atilano, patrón de Tarazona. Vamos tarde para el concierto de la plaza de toros vieja (Despistados) pero acudimos a tomar un refrigerio al bar Goya. Allí, Jesús, nos deleita con una de las mejores frases del viaje (lo mejor fue cómo lo dijo): “De joven pensaba que los que iban al bar con mochila eran unos frikis”. Allí estábamos Jesús, Miguel y yo con la mochila de la cámara.

Nos fuimos a dormir pronto, que el sábado prometía.

Nos levantamos y desayunamos en el hotel y comenzamos con la visita guiada a Tarrazona junto con Noelia, nuestra guía: Plaza de España, ayuntamiento y monumento al Cipotegato, barrio de la Judería y casas colgadas, Palacio Episcopal, iglesia y torre de la Magdalena, barrio del cinto y murallas, Plaza de toros vieja, Palacio de Eguarás, iglesia y claustro de San Francisco. Todo esto antes de parar a comer, sin agobios ni prisas. Ligeritos.

Además, como foteros que somos, íbamos parándonos en todos los sitios sin llegar a perdernos pero separándonos… Innumerables historias que vendrán en siguientes posts, pero solo adelanto que tuvimos varios incidentes con las palomas de la torre de la Magdalena.

Después de tomar un refrigerio en la plaza vieja de toros, nos dirigimos al centro, ya que la radio de Tarazona nos iba a hacer una entrevista. Los entrevistados fueron Miguel y Jose Luis por ser los que más tablas tenían. La expresión “hacerse el bicho bola” que me recrimina Pilar viene de aquí, puesto que cuando dijo a ver quién quería hablar en la radio, me acurruqué y no levanté la vista por si había contacto visual… :)-

De ahí nos fuimos a comer al restaurante (y también hotel) Brujas de Bécquer junto con Waldesca Navarro, Concejala de Turismo de Tarazona y Julio Zaldívar, gerente de la Fundación Tarazona monumental. El menú: comida sefardí.

Después de comer, y a la hora del café, nos dieron una pequeña charla sobre la actividad turística y cultural de Tarazona para que nos quedase claro qué hacía cada uno, cómo iba todo y los planes de futuro.

Por la tarde, pudimos comprobar de primera mano el trabajo de restauración de la Catedral de Nuestra Señora de la Huerta de Tarazona, que está de nuevo abierta después de 30 años cerrada al público. Allí entendimos el por qué de la expresión “quedarse con la boca abierta”. Gran parte porque estuvimos mirando hacia arriba pero también por lo impresionante del habitáculo. Después de unas 2 horas en la catedral (da para mucho), pudimos ver un audiovisual de 10 minutos mostrando el estado en el que se encontraba la Catedral cuando empezaron con los trabajos de restauración. Se contaba con tecnología punta ya hace 20 años y todos nos acordamos del programa “Megaconstrucciones”.

La cena la tuvimos en el restaurante de La Merced de la Concordia. Sí, nuestro hotel, del que pensábamos irnos a dormir para estar frescos al día siguiente, pero nos llamó Lola que había un sitio que hacía unos Gin&Tonics espectaculares y Jesús, Miguel y yo decidimos ir, casi obligados. ;)-

El bar era el Café teatro y los G&T eran tan espectaculares como nos avisó Lola. De ahí decidimos ir a tomar otro G&T e irnos a dormir, pero se nos fue bastante de las manos… ¡Tarazona también tiene mucha vida nocturna! De lo sucedido, que Orillena existe, conversaciones sobre el Ecce Homo en el WC de algún bar y poco más puedo revelar. Nada más…

Desayunamos a las 9:00h en el hotel Condes de Visconti y partimos rumbo al Parque Natural del Moncayo. Al llegar, previo paso por la cuesta mágica (#mistery), pasamos por el centro de interpretación donde nos explicaron un poco de lo que íbamos a ver. Cogimos itinerario botánico de Agramonte y dimos una vuelta genial por el Mocayo descubriendo cabras monquesas, hormigueros gigantescos (igual que las hormigas), los acebo machos y los acebo hembras, y unas vistas espectaculares con el otoño cogiendo fuerza en el parque.

Volvimos al punto de encuentro pasando por Agramonte, donde pudimos comer (repetimos) mermelada de boletus. ¡Cómo estaba!

El último destino turístico del viaje fue el Monasterio de Santa María de Veruela. Fue allí donde personalmente me quedé más alucinado porque no me esperaba un interior tan brutal.

Para la última comida fuimos, de nuevo, al restaurante Brujas de Bécquer donde el chef nos sorprendió totalmente(y nuevamente). Puede que algunos fuésemos pensando en pedir una ensaladita, pero tuvimos un menú de alta cocina…

Un poco antes de despedirnos, vino mi amiga Sarika, ya que desde las 16.00h hasta las 18,42h que salía mi tren pensábamos ir a tomar un café por Tudela peeeeeeeeeeeeero como es igual de friki que yo, acabamos yéndonos a Borja a ver el Ecce Homo. Esto dará para otro post porque tiene mucha-mucha historia, pero solo os digo que cuando llegué a la estación, la gente se había bajado del tren. Y eso que me dejé muchas cosas en el maletero del coche. Echando la vista atrás me río (y mucho), pero menudo apuro.

¿Qué os ha parecido mi fin de semana en Tarazona?
Ahora iré desgranando poco a poco los lugares que he mencionado aquí… :)-

¡Gracias a todos por hacerlo posible!

Un Gin&Tonic en el Afrikano de Sanlúcar

SANLÚCAR DE BARRAMEDA (CÁDIZ)
El chiringuito Afrikano es un lugar privilegiado para ver el atardecer sanluqueño, acompañado de un buen Gin&Tonic.

De todas formas, el Afrikano no solo sirve Gin&Tonic-s al atardecer, puesto que está abierto para dar desayunos-comidas-cenas y, por la noche, se convierte en un estupendo local ChillOut.

Tiene unas camas/mesas estupendas para disfrutar del trago, que puede no ser Gin&Tonic. También tienen mojitos, caipiriñas, margaritas, etc. Os dejo la carta.

Buena bebida, buenas vistas.
La compañía, a cuenta de cada uno…

Un Gin&Tonic en el 470 Puerto Sherry

PUERTO DE SANTA MARÍA (CÁDIZ)
Uno de los mejores lugares para tomar un Gin&Tonic por el Puerto de Santa María es, sin duda, el 470 Puerto Sherry.

Casi todos los lugares de esa zona tienen unas vistas espectaculares pero es que, encima, te sirven unos Gin&Tonic de quitar el sentío. Hay una gran variedad de ginebra y de tónicas para elegir (cosa que yo desconocía). Incluso hay gran variedad de frutas y botánicos para añadir sin coste adicional.

Mi elección: Ginebra (Junípero), tónica (Fever free), enebro y lima.

Tiene muchas otras bebidas para elegir, como pueden ser una gran variedad de Whiskey, Ron, Vodka, Champan, Cava, etc. También hay bebidas no alcohólicas como zumos, batidos, cafés…

No es un local barato, pero el sitio, las vistas y la calidad de la bebida lo marecen. Por lo menos para ir de vez en cuando…

Tenéis la carta para darle un vistazo en su web.