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Catedral de León

LEÓN
Este fin de semana largo he pasado unos días en León y he tenido la oportunidad de disfrutar de una de las Catedrales más bonitas de la península. Es, junto con la Catedral de Burgos, una de las mejores muestras del gótico español.

Tengo que reconocer que no tengo por costumbre entrar a Iglesias y Catedrales, porque tampoco entiendo mucho de arquitectura ni de historia, pero me habían hablado tan bien de ella, que tuve que entrar.

La primera pega, el pago de una entrada de 5€. Parece que esto no ha sido así siempre, sino que viene de unos meses atrás. Con la entrada viene incluida una visita al claustro y un zapatófono con 5 pistas de audio que explica brevemente la historia de la Catedral. Creo que la opción de pago y entrega de ayuda/guía está muy bien, pero para las personas que solo quieren ver las vidrieras y darse un paseo, debería ser entrada gratuita.

Una vez dentro, decidimos hacer la otra visita: quisimos ver las vidrieras de cerca, por lo que tuvimos que desembolsar otros 3€ por cabeza. Esta vez, la visita guiada al techo de la Catedral fue con una guía personal, a la que poder preguntarle nuestras dudas. Para hacer esta visita, tuvimos que subir por un andamiaje un poco enclenque (abstenerse personas con vértigo) pero para mí, mereció totalmente la pena.
El trabajo de restauración de la Catedral de León se ha visto mermado por la crisis (como casi todo) y, por eso, las visitas se han hecho de pago. De 10 personas que estaban en los andamiajes, ahora están 3 y de unas 20 personas que estaban en el laboratorio, ahora están 7. Los arquitectos podían garantizar un número concreto de m2 al año, pero ahora… Pero bueno, tal y como decía nuestra guía: «Por lo menos, algunos siguen…».

Los trabajos de restauración son variados: la piedra se lija poco a poco, las vidrieras se quitan y se raspan con herramientas que van desde pinceles hasta bisturís ya que llevan años sujetas a las inclemencias metereológicas y cada pieza es un mundo. Antiguamente, los colorantes se echaban en la mezcla del vidrio y los ferrosos, se acaban oxidando y con el calor, el latón que une el vidrio se abomba.

Problemas importantes los que tuvieron con la piedra ya que, al ser caliza, por el día absorbe humedad y por la noche, con las temperaturas gélidas de León, se congela. «La opción de que la piedra reventase estaba a flor de piel». Y claro, al escuchar estas sabias palabras de nuestra guía, todos nos quedamos mucho más tranquilos.

Para alargar la siguiente restauración, en vez de poner las vidrieras directamente en los huecos, están poniendo un cristal protector a unos 5cm de la vidriera restaurada a modo de filtro.

Una muestra de la restauración de las vidrieras es esta foto, en la que podemos ver cómo cambia la misma vidriera (unas azucenas), restaurada (der) y sin restaurar (izq):

Catedral que creo que es de visita obligada. Pagar o no pagar, depende de cada uno, pero yo visitaría (por lo menos) las vidrieras. ¡Recomendable!

[Si queréis más información, aquí tenéis su web: Catedral de León]