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Manjares de toda la vida en Casa Pepa de Ferreruela

FERRERUELA DE TÁBARA (ZAMORA)
Casa Pepa de Ferreruela es ese típico restaurante del que has oído hablar pero no acabas de creer que exista aún. ¡Y gracias a Dios que existe!

Ese lugar en el que Pepa, muy amablemente, te va sacando platos y más platos sin preguntar qué es lo que quieres. Y no pasa nada, porque los platos están todos exquisitos.

Los platos varían según el día: hay platos que repiten diariamente en la “carta” (aunque en realidad no hay carta), pero otros van cambiando cada día ya que, depende del material que disponga Pepa; a nosotros nos tocó (y por ese orden en las fotos), ensaladas, mollejas a la plancha, bacalao con pimientos, pulpo, cordero, chuletas, bizcocho y arroz con leche caseros. También suele tener unas manitas de cerdo, patas de ternera, pulpo con patatas y crema de postre, que son de otra galaxia.

A nosotros Pepa nos ha echado la bronca por ir casi sin avisar y no tener mucho que ofrecer, pero, a pesar de eso, nos llevamos a casa chuletas y cordero porque no podíamos terminarlo. También se enfada sino quieres más… ¡¡Es como un restaurante regentado por tu abuela!!

El restaurante se encuentra en la plaza de Ferreruela y, si vais a ir, mejor llamar para reservar: 980591054. El precio es de risa, no más de 20€.

El pulpo del Restaurante Galicia en Tábara

TABARA (ZAMORA)
Desde pequeño, y siempre que he podido, he ido a Tábara los sábados. Y no solo porque se celebra el mercado (y eso para los pueblos pequeños como Faramontanos de Tábara da la vida), sino porque es la mejor excusa para poder pasar por Bar-Restaurante Galicia (ahora llamado Galicia II) a tomar el Vermouth.

Hace unos años que movieron la localización apenas unos metros (antes se encontraba junto a la gasolinera de Tábara y ahora se encuentra detrás de ella) y, aunque ahora está un poco más escondido, la visita es obligada.

Hay dos raciones obligatorias: Mollejas y Pulpo. Ambas exquisitas.

El restaurante Galicia II le da importancia al contenido y no tanto al continente y, realmente, compensa. Comida casera y riquísima para acabar con el pan de tanto rebañar el plato.