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El León de Oro, un chino-chino en Bilbao

BILBO – BILBAO (BIZKAIA)
Hace tiempo que, cada vez que visito Bilbao, me paso por el restaurante chino León de oro. Y es que es un chino-chino.

De esos escasos restaurantes en los que los ciudadanos chinos van a comer/cenar aunque no sean ni parientes. De esos restaurantes en los que realmente se come comida china. De esos restaurantes en los que los chinos te miran extrañados de que estés comiendo allí. De esos en los que en la tele aparecen las noticias chinas con imágenes de tanques-aviones-submarinos-portaviones…

La primera vez que oí hablar del León de Oro fue a Iban Yarza, excelente panadero y gran descubridor de restaurantes dispares por toda la península.

Él, por ejemplo, nos aconsejó pedir Berenjena; algo que no aparece en ninguna lista.

También es el típico restaurante en el que te miran raro si pides arroz tres delicias y rollitos de primavera, aunque seguro que están de muerte. Pero no es lo que se suele pedir.

Las Kuo tie (empanadillas rellenas de carne) son las mejores que he probado en la vida. La ración pequeña son 10 unidades. Y cómo se nota que son caseras…

Algo habitual en nuestras visitas son las sopas de fideos. No sé el nombre que tienen en la carta, porque se lo pedimos así: «Una sopa de fideos hechos a mano con algo de verdura».

Solemos pedir siempre algo arroz con carne. Destacan, de lo que hemos probado, arroz con cerdo asado con miel (1º foto) y arroz con pato (2º y 3º foto).

Y siempre, cada vez que vamos, pedimos algún plato para probar. Algunas veces nos sale «rana» y otras son grandes descubrimientos… Sino, solemos ir al frigorífico y preguntar. Al final, después de descubrir ingredientes que ni nos suenan, les decimos: «cocina esto».


RESUMEN: Un restaurante chino de verdad, con comida china de verdad. Sin florituras, exquisito y muy barato. Es un «MUST»!

Tse Yang, un chino en el hotel Maria Cristina

DONOSTIA – SAN SEBASTIÁN (GIPUZKOA)
He tenido la suerte de poder pasar por el restaurante Tse Yang, abierto recientemente dentro del restaurante más lujoso de Donostia: el hotel Maria Cristina.[Antes de mostraros los platos, quiero pedir perdón por la calidad de fotos, pero esta parada gastronómica salió un poco de improvisto después de un día agotador. El iphone4S llegó con un 7% de batería al restaurante, sin ninguna otra cámara a mano, así que, tuvimos que racionalizar…]

A primera vista es un lugar impresionante, muy lujoso. No es un chino normal, con chinos de un lado a otro y mucho ruido. Eso, para mí, es parte del encanto de los restaurantes chinos… De lo poco que se oye son los tacones del maître de la sala.

Éramos los únicos autóctonos del restaurante (Gipuzkoanos digo).Los palillos me encantaron y como pueblerino que soy, estuve toda la cena pensando llevármelos a casa. Al final los retiraron, así que fue imposible. También, como pueblerino que soy, no pude evitar jugar mientras llegaba al primer plato. Incluso tuve que preguntar qué eran las salsas, ya que presidieron la mesa durante toda la cena (y más que fueron trayendo).Nos decidimos por el menú Szetchuan, porque era del único menú que tenía Sopa Wonton (plato favorito de Andoni) y encima, un avisaba que era ‘picante’.

El precio no es de los restaurantes chinos que suelo visitar, ya que por lo que aquí come uno, en otros pueden comer una media docena. Dos conceptos totalmente diferentes.Andoni pidió la carta de tés, pero no tenían. Eligió un té verde y viene con azucarillo autóctono de Café Aitona. La primera tetera vino casi vacía. Curioso.

Yo pedí agua para beber y me iban rellenando cuando se daban cuenta. Me gusta que me dejen la botella para que me sirva agusto y más si hay comida picante.Mientras esperábamos, nos trajeron algo que nunca supimos qué era. Rico estaba (un poco seco, pero lo usamos para probar las diferentes salsas), pero no hubiese venido mal una breve explicación… Nunca había probado la Sopa Wanton y creo que la voy a pedir más a menudo. Me gustó, aunque la sopa estaba un poco picantona (aunque es parte de la gracia). Como diría mi abuela, estaba un poco ‘bixigarri’. La pasta rellena estaba rica, aunque le faltaba un poco de ‘chicha’ según Andoni.El rollito de pato picante estaba muy jugoso. Me gustó. La salsa agridulce un poco espesa ayudó, pero un rollito partido por la mitad en ese pedazo de plato quedaba minúsculo.Tampoco había probado nunca el rollito de lenguado. Cuando llegó me dió la impresión que era un pan chino, pero el interior era como una enorme gamba con gabardina acompañada de verduras. Rico.El pollo con albahaca, el filete de buey ‘Szetchuan’ y el arroz blanco llegó a la vez. Me hubiese gustado que el pollo tuviese un poco de salsa para acompañar el arroz blanco, ya que soy de juntar el arroz con la salsa del 2º plato. Estaba tan rico que repetí un poco de todo (menos arroz, que sobró).El postre, muy típico chino: fruta de temporada. Piña, melón, kiwi y mango. No sé, nada chino.En general estaba todo muy bueno, lo que cada uno tiene que ver si compensa pagar ese precio.
Yo, dudo que vuelva.