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#Currytrip – DIA 8 – Visita a las Ciudades Santas de Pushkar y Ajmer, paseo por Jaipur y una cena de conveniencia

8/22 · (2012-10-26)

Nos hemos levantado a las 7:00h para ir a visitar Pushkar y Ajmer, dos de las ciudades más religiosas de la zona. El madrugón y palizón de ayer para ver Jaipur nos deja trastocados, así que hemos ido casi todo el viaje dormidos. Como viene siendo habitual, a la hora de salir, el taxista se ha parado media horita para desayunar en mitad del camino dejándonos abandonados en el coche.

Hemos parado en Pushkar, entre 2 vacas, y hemos ido al templo de Brahma (único en la India). Como no se puede entrar con cámaras, móviles ni zapatos, decidimos que lo mejor es hacer dos turnos. Allí, tenemos un guía que nos habla en perfecto dialecto inglés, que nos explica (obliga) todos los pasos a seguir. Qué flor es para donde, dónde hay que hacer qué…

Según le dan las flores a Andoni, las huele, a lo que el guía le pregunta si las ha olido. Andoni, en un intento de hacer un halago, les dice sí y que huelen muy bien. El guía le mira mal, coge esas flores y las tira. No se puede faltar a Brahma oliendo las flores que le vas a ofrecer…

De la ofrenda de flores dentro del Templo, hemos dejado dos flores para el lago. Llegamos y un sacerdote nos está esperando y nos separa porque, Andoni y yo, no somos de la misma familia. Con él (e individualmente) hemos… ¿Rezado? En realidad hemos repetido lo que él nos va diciendo y contestando lo que buenamente entendemos… Hemos echado las ofrendas al lago, nos han pintado el punto rojo entre ceja y ceja y nos han puesto ahí arroz, para “llamar a la comida” y que no pasemos hambre.

Luego, y para acabar con el show, nos dicen que tenemos que pedir por nuestra familia cercana. Que ellos rezarían por nosotros, que no piden dinero pero que tienen que comer, que lo normal son unas 1000r por cabeza de las personas por las que recemos. Como somos hijos únicos, nuestra familia más cercana somos 3. Total, nos querían cobrar 3000r a cada uno, pero les hemos dicho que no hace falta que rezasen por nadie. Les damos 500r en total (un pastizal por lo que era) en vez de 6000r que era lo que nos pedían y ellos, enfadados, nos han dicho que tendríamos mal Karma a lo que Andoni les dice «Podremos superarlo». [Acordaros de esta frase].

Cuando parece que esta situación surrealista no podía ser mayor, nos viene un indio con una carta de amor de una chica chilena, con perlas de “almas gemelas” tales como: “Nuestros caminos se separaron pero seguro que nos volveremos a ver, como muy tarde, en otra vida”; Pues no va el tío y nos pide que le mandemos un sms bonito a la chica… ¡a su nombre! Si fuesen ellos ya nos estarían pidiendo cientos de rupias. Yo estoy por mandar un sms un poco cabrón, con alguna perla porque me tienen un poco asqueado, pero Andoni me hace echarme atrás y le decimos que no. Que el “marrón” es suyo.

Vamos al parking de vacas donde estaba nuestro coche y vamos a Ajmer, a ver una de las Mezquitas más importantes de India. Aparcamos en los bajos de una casa y marchamos a la aventura sin nada, ya que, como no se puede entrar con nada a la Mezquita, hemos dejado todo en el coche. Ni cámara, ni móvil.. ¡Cómo para perdernos! Nos encontramos con una enorme calle peatonal y, muy al fondo y siguiendo a la gente, el Templo musulmán.

Para entrar nos tenemos que tapar la cabeza, pero cuando íbamos a comprar el gorrito, llaman a oración y cientos y cientos de musulmanes empiezan a entrar en masa, por lo que decidimos quedarnos fuera mirando y no entrar. Por si las moscas. Nos choca muchísimo la cantidad de fieles que van, algunos paralíticos y sin extremidades inferiores, sin recursos, que van rodando hasta el templo.

A mí esta India religiosa y tántrica me ha alterado y agobiado, así que nos volvemos camino Jaipur para comer por allí. Miramos en la guía y tratamos de llegar al centro del pastel: MI Road (Mirza Ismail Road). Tras una hora de caminata (y fotos) he podido convencer a Andoni que teníamos que coger un tuc-tuc. Y menos mal, porque hemos tardado unos 15 minutos en vehículo a motor. Aunque no lo reconozca, sé que estaba perdido…

Hemos comido en el Niro, el primer restaurante que vemos en MI Road, pero que está estupendo. Además, muy honrados ya que devuelven el iPhone a Andoni después de haberlo perdido.

Al terminar, damos una vuelta por las tiendas. El 50% de las tiendas que encontramos en Jaipur son joyerías y están todas llenas de gente. [Más tarde, le preguntamos a Gattu el porqué y nos explica que la región del Rajasthan es la principal exportadora de piedras preciosas de India y, además, empieza la temporada de bodas.]

Vamos al hotel que hemos quedado con Gattu para ir a ir a dar una vuelta por donde sale la gente joven. No sé muy bien por qué pero Andoni decide venir con nosotros… ;)-

Los centros comerciales son enormes, con muchas plantas muy diversas pero siempre, por lo menos en Jaipur, la planta -1 de todos ellos, está lleno de tiendas de imitaciones. A Gattu le apetece cenar occidental así que cenamos los tres en un Domino’s pizza mientras tiramos de la lengua a Gattu para que nos cuente detalles de su boda (7 de diciembre 2012).

Tendrá más 800 invitados, elefantes, dromedarios, caballos, yeguas, fuegos artificiales, 3 días de fiesta… Nos cuenta que solo conoce a su novia de un día para aclarar temas importantes previos a la boda. La cita fue con sus padres. Gattu le preguntó si era vegetariana y dijo que sí. A Gattu le parece bien que lo sea, pero ya le ha dejado claro que él no lo es y qué es lo que le gusta comer. Se puede casar con ella porque son de la misma casta pero no comparten apellidos. Es común que la novia vaya a vivir un tiempo con la madre, para que aprenda cómo le gustan las cosas a su hijo (comida, ropa, casa…).

Después de esta cena tan interesante, llegamos al hotel y tratamos de reservar un vuelo rumbo a Kolkata para el día siguiente, pero no tenemos, así que tratamos de coger para el domingo. No nos acepta ninguna de las tarjetas porque la única web que encontramos en ese momento con vuelos es goindigo (India), así que dejamos las gestiones para el día siguiente que son casi las 00.00h.

Además, hoy hay cambio horario en España, aunque en India no, por lo que la diferencia horaria entre países ahora es de 4h30m.

#Currytrip DÍA 3 – Old Delhi, Fuerte Rojo, té en el Hotel Imperial y templo de flor de loto

3/22 · (2012-10-21)

Aún con jetlag, y con el cosquilleo del primer día en Delhi, nos levantamos y vamos rumbo a Connaught place, que Andoni ha descubierto ‘Wenger’ (una genial pastelería de la hablaré en breve), y hemos cogido un tuc-tuc que nos lleva hasta Fuerte rojo.

De camino, hemos pasado bordeando Old Delhi y es espectacular. ¡El viaje más alucinante que he hecho en mi vida! ¡Todo me sorprende!

(Os dejo un video y unas fotos. El video se ve raro por los acelerones y frenazos del tuc-tuc).

Al llegar al Fuerte Rojo, nos abordan cantidad de indios pero, a pesar de llevar solo un día, los tenemos calados, y no les hacemos mucho caso ya que siempre quieren vender algo. Aparte, tampoco entendíamos qué decían…  Esto hasta que viene la policía, porque lo que querían era avisarnos que había una cola para occidentales y a diferente precio. Los indios pagan 10r por entrar y los occidentales 400r. Nos saltamos la enorme cola de indios y vamos directamente al detector de metales.

El fuerte es espectacular, con muchas ardillas en sus jardines, pocas zonas de sombra y algunos museos con vitrinas pero con mucho mucho calor y, por consiguiente, olor.

Salimos de  allí y somos abordados por decenas de conductores de tuctuc, vendedores de comida, un vendedor de chupachups caseros, vendedores de cabras y demás gente nativa.

Como vemos que hay mucho atasco, decidimos andar un poco hasta pasarlo y coger más adelante el tuctuc, pero después de andar un rato no se acaba, así que cogemos un tuc-tuc que nos lleve hasta el Hotel Imperial a tomar el «high tea», que es uno de los sueños de Andoni.

El té del Hotel Imperial de Delhi es el primer y único té de mi vida. No me hace mucho chiste pero, ¿qué mejor sitio para decir que tomé mi primer té que allí? En total pagamos 2467r por 2 high teas (y su ‘buffet’).

A mí me parece caro, pero Andoni dice que es el mejor té que ha probado en su vida y los scones, también. Y doy fé que ha tomado muchos, así que, parece que merece…

¡¿Véis qué cara de felicidad tiene?!
[Como curiosidad, se coló una mosca en la sala del café y llamaron a un chico con una raqueta para matarla. Había oído que hay te-boy para el té, pero esto es…]

Al salir, cogemos otro tuc-tuc para ir al templo de flor de loto. Le hemos preguntado si estaría abierto a estas horas (17:00h) y nos ha dicho que sí. Al llegar, ¡cerrado el paso!.

Se le veía enfadado y se ha metido por callejuelas, intentando llegar a la puerta de atrás pero nos paraban en todos los lados. Estuvo, muy cerca de llegar a las manos con la policía, pero al final, la foto desde la lejanía…


El conductor del tuc-tuc (Sunil) se ha ofrecido para hacernos de guía lo que quedaba de día (aunque fuese de noche), así que le hemos dicho que queríamos comprar comida (Andoni quería llevarse cientos de especias), pero no nos ha debido entender bien, ya que, después de 20 minutos zigzagueando entre coches, hemos llegado a una zona de restaurantes. Le hemos vuelto a explicar que queríamos comprar comida SIN HACER.

Esta vez nos lleva a un mercado de comida  y nos podemos a callejear. No tenemos ni idea del nombre, porque nos lo dijo como 12 veces, pero cada vez le entendíamos una cosa. Como todo el día, ningún occidental a la vista y tiene pinta de que han visto poco por allí. Eso es lo que queríamos.

En las largas travesías con el tuc-tuc hemos estado hablando con Sunil sobre la vida en India:

  • Paga al día 300r por el alquiler del tuc-tuc y suele ganar más o menos, otro tanto.
  • Llenar el depósito del tuc-tuc le puede costar unas 45r.
  • Está casado y tiene 2 hijos a pesar de tener 28 años.
  • La ocupación de su mujer: “ama de casa, por supuesto”.
  • No tiene horario claro de empiece de trabajo, pero no trabaja nunca hasta más de las 23.00h, “es peligroso”.
  • Vive en un barrio bueno, donde mataron a Ghandi.
  • Él es hindú y vegetariano a medias: “Yes. Well no. Well difty-fifty.”

 

Después de cruzarnos con un elefante que iba por mitad de la calle, nos lleva al hotel, le damos 1000 rupias, y cogemos su número de teléfono por si acaso lo necesitamos. Nunca se sabe.