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Currytrip DIA 12 – Una mala noche, Oberoy 5 estrellas y paseo nocturno por Calcuta

12/22 · (2012-10-30)

Me levanto y Andoni me dice que ha pasado la noche en vela: vomitando, se ha pegado 3 duchas frías… Yo, ni me he enterado. Así que cambiamos el plan de ir a Darjeeling por el de quedarnos en Calcuta a no hacer nada. Invertimos el dinero de vuelos, hoteles, transporte y demás en coger 2 noches en el Hotel Oberoi, un 5***** con piscina. Mejor perder Darjeeling que Varanasi…

Llegamos, hacemos el check-in y Andoni va a pegarse un baño en la bañera, con agua caliente ilimitada y yo, mientras tanto, me bajo a la piscina. A los 40 minutos baja Andoni, se da un chapuzón y, porque no se bañe solo, le acompaño. Nos torramos un poco al sol y decidimos irnos a comer algo al restaurante del hotel. La carta es inmensa y cara, pero hay una cosa que nos llama la atención: Una hamburguesa de ternera. ¿En la India? Bueno, por algo será un 5 estrellas…

Después de la comida, Andoni quiere echarse la siesta, así que yo, me bajo otra vez a la piscina. Ahora con el ipod a escuchar música y a no hacer completamente nada. Lo malo de todo esto es que a las 17:00h se hace de noche y, aunque hace calor, estar en la piscina de noche y solo en una hamaca es un poco raro, por lo que decido subir a la habitación, me preparo y me voy a dar una vuelta cámara en mano. Dejo a Andoni metido en la cama y con las luces apagadas.

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La vuelta empieza normal, con mucha gente ofreciendo cosas. Yo, sin hacer excesivo caso a nadie, comienzo a callejear. No tengo miedo a perderme, porque llevo un tarjeta del hotel y dinero para el taxi.

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Tras 45 minutos me adelantan dos chicas indias. Se ríen, les río, siguen. Frenan, les adelanto, ríen y río. De repente, me empiezan a hablar. Que qué hago aquí, que de dónde soy y, cuando se enteran que hablo español, una de ellas empieza a hacer esfuerzos por hablar conmigo en castellano. Que está aprendiendo. Me recomienda ir a los jardines Victoria, dar un paseo por la zona del mercado y también un restaurante callejero que hay cerca del hotel para cenar. Se despiden de mi con la frase “nos volveremos a ver, aunque igual no en esta vida”.

De tanto hablar andando (o andar hablando), he perdido el rumbo. No tengo ni idea de donde estoy, así que he intentado dar media vuelta y tratar de seguir mis pasos. Sobre papel parece un buen plan, pero tampoco lo he conseguido.

He llegado a un sitio donde había muchos niños subidos en furgonetas bailando y cientos de adultos bailando…  No sé si será por Halloween u alguna otra festividad, pero les he seguido un rato tratando de integrarme. No lo he conseguido: soy el único blanco en muchos metros a la redonda.

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He seguido caminando y me he parado a comprar un regalo a mi madre, que le gustan mucho los elefantes y he visto uno que era una elefanta con un elefantito en la tripa, así que me he parado y ha empezado la negociación. Me pedía 650r (8,5€), pero como en India todo se regatea, le he dicho que no llevaba encima más de 100r. Evidentemente, me ha contestado que eso es muy poco, que me lo guardaba y lo compraba al día siguiente. Se me ha ocurrido decir que me marchaba hoy, que era mi última vuelta por la ciudad y le he demostrado que no tenía más dinero (sí que tenía, pero lo llevo repartido en varios bolsillos de la cartera y solo he enseñado uno) y, después de un par de amagos de irme, ha aceptado.

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El hermano del tendero, que estaba ahí -Ranjit-, me pregunta si era español, que tiene una madre española que le dio dinero para el colegio, los libros, el uniforme y todo lo demás. Que si no fuese por ella no sería quien es, que se llamaba Alejandra, que vive en Málaga y que tiene 3 hijos -sus hermanos-. Todo esto me ha sonado un poco a mentira pero me ha enseñado un teléfono en el móvil con un +00346xxxxx llamado Mama Alejandra. Me dice que le gusta mucho el fútbol español, pero solo el Barcelona y el Ath. Bilbao. Me lleva a su tienda de antigüedades, aunque sabe que “no tengo dinero”, me ofrece té, agua y cerveza y estoy un rato hablando allí con ellos. Me dice que espere un segundo, que va a buscar a su socio sabe mucho de fútbol (por un momento se me pasa por la cabeza el tráfico de órganos). Al final aparece Ranjit con su socio y empezamos a hablar de fútbol. Conoce a muchos jugadores, incluso, cuando se menciona al Athletic, empieza: Bielsa, Llorente, Iraizoz, Muniain… Ranjit le dice “Javi Martinez” y este contesta: “No. Munich. Pesetero”.

Le digo que estoy muy bien, pero que me tengo que ir y me lleva hasta la misma puerta del hotel, porque yo, seguía perdido. Lo más surrealista que me ha pasado en mucho tiempo.

Currytrip DIA 11 – Paseo por el mercado de Calcuta y el atardecer en el Victoria Memorial

11/22 · (2012-10-29)

Nos levantamos medianamente pronto para ir a un mercado local, que nos han recomendado pasar por alguno en India. Podíamos haber ido en taxi, porque está bastante lejos, pero decidimos ir callejeando para descubrir Calcuta.


El mercado está resultando un completo fracaso y agobio por la cantidad de pesados que nos siguen todo el rato, sin dejar de molestar e, incluso, agarrando para vendernos cosas. Jugamos con ellos a girar, separarnos pero les da igual: tienen menos que hacer que nosotros.


Como decía, es un fracaso de excursión hasta que descubrimos la zona del matadero. Si, en mitad del mercado hay una zona en la que matan a los animales (cabras y gallinas sobre todo). Allí también encontramos a unos niños pastores con los que jugamos un rato y hicimos unas cuantas fotos. ¡No sabéis que cara ponen al verse en las pantallas de la cámara!¡Con qué son felices!


Al salir, vamos a comer un espectacular Egg and chicken rollin en Kati Roll, un puesto callejero del que todo el mundo habla y que aparece hasta en las guías. Increíblemente barato y delicioso.


Andoni quiere tomar el té en el hotel Taj Bengal, así que empezamos a andar en esa dirección, con tan buena suerte que atardece justo en frente del Victoria Memorial. Poco tiempo tenemos para hacer fotos, pero decidimos entrar y dar una pequeña vuelta porque la luz es impresionante. Si ya íbamos tarde, ahora vamos mucho más.


Seguimos caminando rumbo al Taj Bengal teniéndonos que agachar por los vuelos rasantes de unos murciélagos del tamaño de gatos. La caminata es digna de mención, pero seguimos embobados con el pais.

Estando tomando el té (yo un brownie con helado de vainilla), nos llama Iñaki que está con los ex-pat, que si nos animamos a cenar con ellos. ¡Pues claro!

Quedamos en el restaurante Peter Cat, en el centro de Calcuta, así que cogemos un taxi. La cena, y posterior sobremesa, se alargó hasta bien entrada la noche…

#Currytrip DIA 10 – Paseo por Victoria Memorial, Catedral de Saint Paul, los taxis Ambassador y vistas de Calcuta desde la terraza del Blue & Beyong

10/22 · (2012-10-28)

Nos llaman (despiertan) a las 8.30AM para saber si vamos a desayunar. Les decimos que no. A las 9,30AM nos llaman (despiertan) otra vez, a ver si vamos a desayunar. A las 10.00AM nos tocan el timbre a ver si queremos que nos hagan la habitación, así que decidimos levantarnos, que es lo que parece que quiere todo el mundo.

Salimos del hotel sin rumbo fijo, saliendo hacia “Victoria Memorial” (edificio construido cuando India era parte del Imperio Británico para  homenajear a la Reina Victoria tras su muerte en 1901) pero, para ello, cogemos el camino largo y queremos atravesar el parque que lo preside. Es impresionante cómo aprovechan todos sus espacios, desde las explanadas para jugar al cricket (varias partidas simultáneas) y volar las cometas (con cuerdas larguísimas que casi no dejan ver la cometa en el cielo), y sus sombras para descansar. ¡Un paseo espectacular!
Llegamos al Victoria Memorial con intención de entrar (actualmente es un museo) pero solo podemos acceder a los jardines por que está cerrado. Aun así es un paseo por sus zonas verdes es impresionante…

Rodeamos todo el edificio, paseando y mezclándonos entre las parejas jóvenes que aprovechan sus esquinas para juntarse. Le piden a Andoni que hagan una foto, y cuando va a coger la cámara, descubre que lo que querían era hacerse una foto con él.

De allí fuimos a la Catedral de Saint Paul. Su torre es muy parecida a la que preside la bahía de Westmister en Londres. Supongo que todo esto tiene “algo que ver” con que India fuese colonia inglesa…

Paseamos mucho, quizá demasiado. Nos dimos cuenta de la cantidad de taxis que hay en Calcuta, llegando a colorear de amarillo casi cualquier carretera. Y es que por ley, los taxis tienen que ser del modelo “Hindustan Ambassador Classic”.

Tarde, quizá demasiado también, decidimos comer en el mejor italiano de Calcuta “Fire & Ice”. Tenía ganas de comer algo de pasta, así que elegimos una pizza con pepperonis y pasta con espinacas. Ambas, muy ricas. Para beber, descubro la cerveza King Fisher (la más típica en India), que tiene la friolera de 650ml y vuelan como si nada…

Mientras estábamos comiendo/merendando, nos llama Iñaki, que estaba con otros  ex-pat  en la terraza (baja) del Hotel  Fair Lawn. En esa preciosa terracita, cayó otra King Fisher de 650ml. De camino, vamos encontrando una Calcuta un poco menos turística, con partes con mucho encanto y otras que no lo tienen tanto…

De ahí subimos a la terraza del Hotel/restaurante Blue & Beyong donde tenemos unas vistas espectaculares del skyline de Calcuta (y, de paso, otra king fisher). Las cervezas a las espaldas dan pie a conversaciones y debates geniales llegando, incluso, a discutir con el camarero para que nos sirviese unas “Standard chips”.

Vamos para el hotel sobre las 23.00h, y de camino, paramos a picar algo en un Mc Donald’s, que con 3 cervezas de 650ml a mis espaldas, necesito sustancia en el estómago antes de dormir. Llegamos al hotel y nos encontramos la habitación sin hacer. ¿No tenían tanta prisa?

#Currytrip DIA 9 – Reserva y viaje desde Jaipur a Calcuta vía Delhi

9/22 · (2012-10-27)

Nos levantamos tarde, vamos a reservar el billete para irnos al día siguiente a Calcuta desde Jaipur pero ya no hay… ¡Han volado! (valga de redundancia). Nos ponemos a buscar opciones para ocupar los días antes de ir a Calcuta y sale la opción de pasar unos días en Bombay pero cualquier pago con tarjeta internacional no es factible. ¡Estamos atrapados!

Llamamos a Gattu y se acerca al hotel y, después de explicarle nuestros problemas, nos sugiere ir de Jaipur a Delhi (bus o tren) y de ahí, vuelo a Calcuta. Es el “viaje más natural”, dice. Pinta muy bien, peeeeeeeero hoy es el día grande de Jaipur y todos los buses/trenes para mañana están repletos en cualquier dirección; tanto saliendo como entrando de Jaipur. Gattu nos comenta que tiene un amigo en una agencia, que igual puede hacer algo, así que nos montamos los 3 en su moto, Gattu, yo y Andoni (en ese orden para que entendáis la foto de abajo), no somos precisamente pequeños, todos sin casco, y vamos rumbo a la agencia pero, al llegar, descubrimos que esta cerrada… ¿No hemos dicho ya que era el día grande de Jaipur? Así que toca volver al Hotel. Los tres. Sin casco y, esta vez, además, en dirección contraria. ¿Quién dijo miedo?

Gattu llama a su amigo de la agencia (le suele reservar sus viajes) y nos coge un bus para Delhi hoy mismo a las 22.30h y, bajarnos en Dhaula Kuan y allí coger un tuctuc que nos lleve directamente al aeropuerto porque tenemos el vuelo a Calcuta a las 9.30h de la mañana.

Hemos tardado como 3 horas en comprar todos los billetes, porque el chico de la agencia no acertaba a escribir bien el nombre de Andoni Munduate (Antoni Mumduate) y lo ha escrito mal 3 veces…

No estaba en los planes, pero salimos un día antes de lo previsto rumbo Calcuta, así que tenemos que avisar en el hotel que necesitamos nuestra ropa lavada antes de las 20.00h y al primo de Andoni, que en menos de 24h estaremos por Calcuta.

Llaman a Gattu avisándole que ha venido el fontanero con el baño nuevo, así que nosotros cenamos algo rápido y preparamos las maletas. A las 21.30h viene Gattu a despedirse y avisa al chico del tuctuc dónde nos tiene que dejar exactamente ya que la parada es “la urbana”. Menos mal que el chico del tuctuc estaba avisado, porque ¡eso no parece una parada de bus!

A cada bus que llega a la “parada”, vamos “preguntando” (con la reserva en la mano) si ese es nuestro bus hasta que, finalmente, el chofer de un Volvo nos dice que sí. El bus concuerda con la hora así que, nos subimos. No muy seguros.

Justo delante tenemos un bebe de no más de 2 meses llorando. Durante el viaje, se pega un pedazo de eructo y Andoni suelta: “Señora, ha tenido usted un indio”. Gattu nos dijo que teníamos que ir a la terminal 1D (vuelos nacionales) y para ello, lo mejor era bajarse en la parada Dhaula Kuan.
Después de preguntar en todas las bajadas, bajamos. Andoni pisa a un niñito indio que, entre el peso de Andoni y que todos van en chancletas, se pone a llorar como un descosido. Ya tenemos a todos los indios mirando. Además, como nos ven los únicos blanquitos, empiezan a llegar los conductores de los tuctucs y los taxistas para llevarnos al aeropuerto. Todo esto, a las 4 de la madrugada. Nosotros, impasibles, ni caso a ninguno. Vamos a la cola de pre-order taxi y por 90r cogemos un tuctuc al aeropuerto.

Hace bastante frío y estamos muy cansados, pero lo primero que hacemos al llegar es facturar y cenar/desayunar una hamburguesa del KFC a las 5:00AM. Encima y para nuestra suerte, muy picante. A las 6:00h Andoni desayuna un chocolate caliente con un bollo. La espera se hace larga y hablamos, incluso, de cómo vuelan los aviones. Yo espero de pié, porque me da miedo sentarme y dormirme…

[Como soy muy tonto, estas dos últimas fotos se llaman “En fila India”.]

Llega la hora de embarcar, montamos y vamos todo el vuelo paralelo al Himalaya. ¡Qué pasada!

Según vamos descendiendo descubrimos que la polución no es cosa solo de Delhi y que Calcuta también la tiene en abundancia.
Aterrizamos y cogemos un taxi hasta la casa de Iñaki, el primo de Andoni. Yo voy como un niño pequeño mirando todo por la ventana. Cientos de cosas me llaman la atención a pesar de llevar unos días en India ya…

#Currytrip – DIA 8 – Visita a las Ciudades Santas de Pushkar y Ajmer, paseo por Jaipur y una cena de conveniencia

8/22 · (2012-10-26)

Nos hemos levantado a las 7:00h para ir a visitar Pushkar y Ajmer, dos de las ciudades más religiosas de la zona. El madrugón y palizón de ayer para ver Jaipur nos deja trastocados, así que hemos ido casi todo el viaje dormidos. Como viene siendo habitual, a la hora de salir, el taxista se ha parado media horita para desayunar en mitad del camino dejándonos abandonados en el coche.

Hemos parado en Pushkar, entre 2 vacas, y hemos ido al templo de Brahma (único en la India). Como no se puede entrar con cámaras, móviles ni zapatos, decidimos que lo mejor es hacer dos turnos. Allí, tenemos un guía que nos habla en perfecto dialecto inglés, que nos explica (obliga) todos los pasos a seguir. Qué flor es para donde, dónde hay que hacer qué…

Según le dan las flores a Andoni, las huele, a lo que el guía le pregunta si las ha olido. Andoni, en un intento de hacer un halago, les dice sí y que huelen muy bien. El guía le mira mal, coge esas flores y las tira. No se puede faltar a Brahma oliendo las flores que le vas a ofrecer…

De la ofrenda de flores dentro del Templo, hemos dejado dos flores para el lago. Llegamos y un sacerdote nos está esperando y nos separa porque, Andoni y yo, no somos de la misma familia. Con él (e individualmente) hemos… ¿Rezado? En realidad hemos repetido lo que él nos va diciendo y contestando lo que buenamente entendemos… Hemos echado las ofrendas al lago, nos han pintado el punto rojo entre ceja y ceja y nos han puesto ahí arroz, para “llamar a la comida” y que no pasemos hambre.

Luego, y para acabar con el show, nos dicen que tenemos que pedir por nuestra familia cercana. Que ellos rezarían por nosotros, que no piden dinero pero que tienen que comer, que lo normal son unas 1000r por cabeza de las personas por las que recemos. Como somos hijos únicos, nuestra familia más cercana somos 3. Total, nos querían cobrar 3000r a cada uno, pero les hemos dicho que no hace falta que rezasen por nadie. Les damos 500r en total (un pastizal por lo que era) en vez de 6000r que era lo que nos pedían y ellos, enfadados, nos han dicho que tendríamos mal Karma a lo que Andoni les dice “Podremos superarlo”. [Acordaros de esta frase].

Cuando parece que esta situación surrealista no podía ser mayor, nos viene un indio con una carta de amor de una chica chilena, con perlas de “almas gemelas” tales como: “Nuestros caminos se separaron pero seguro que nos volveremos a ver, como muy tarde, en otra vida”; Pues no va el tío y nos pide que le mandemos un sms bonito a la chica… ¡a su nombre! Si fuesen ellos ya nos estarían pidiendo cientos de rupias. Yo estoy por mandar un sms un poco cabrón, con alguna perla porque me tienen un poco asqueado, pero Andoni me hace echarme atrás y le decimos que no. Que el “marrón” es suyo.

Vamos al parking de vacas donde estaba nuestro coche y vamos a Ajmer, a ver una de las Mezquitas más importantes de India. Aparcamos en los bajos de una casa y marchamos a la aventura sin nada, ya que, como no se puede entrar con nada a la Mezquita, hemos dejado todo en el coche. Ni cámara, ni móvil.. ¡Cómo para perdernos! Nos encontramos con una enorme calle peatonal y, muy al fondo y siguiendo a la gente, el Templo musulmán.

Para entrar nos tenemos que tapar la cabeza, pero cuando íbamos a comprar el gorrito, llaman a oración y cientos y cientos de musulmanes empiezan a entrar en masa, por lo que decidimos quedarnos fuera mirando y no entrar. Por si las moscas. Nos choca muchísimo la cantidad de fieles que van, algunos paralíticos y sin extremidades inferiores, sin recursos, que van rodando hasta el templo.

A mí esta India religiosa y tántrica me ha alterado y agobiado, así que nos volvemos camino Jaipur para comer por allí. Miramos en la guía y tratamos de llegar al centro del pastel: MI Road (Mirza Ismail Road). Tras una hora de caminata (y fotos) he podido convencer a Andoni que teníamos que coger un tuc-tuc. Y menos mal, porque hemos tardado unos 15 minutos en vehículo a motor. Aunque no lo reconozca, sé que estaba perdido…

Hemos comido en el Niro, el primer restaurante que vemos en MI Road, pero que está estupendo. Además, muy honrados ya que devuelven el iPhone a Andoni después de haberlo perdido.

Al terminar, damos una vuelta por las tiendas. El 50% de las tiendas que encontramos en Jaipur son joyerías y están todas llenas de gente. [Más tarde, le preguntamos a Gattu el porqué y nos explica que la región del Rajasthan es la principal exportadora de piedras preciosas de India y, además, empieza la temporada de bodas.]

Vamos al hotel que hemos quedado con Gattu para ir a ir a dar una vuelta por donde sale la gente joven. No sé muy bien por qué pero Andoni decide venir con nosotros… ;)-

Los centros comerciales son enormes, con muchas plantas muy diversas pero siempre, por lo menos en Jaipur, la planta -1 de todos ellos, está lleno de tiendas de imitaciones. A Gattu le apetece cenar occidental así que cenamos los tres en un Domino’s pizza mientras tiramos de la lengua a Gattu para que nos cuente detalles de su boda (7 de diciembre 2012).

Tendrá más 800 invitados, elefantes, dromedarios, caballos, yeguas, fuegos artificiales, 3 días de fiesta… Nos cuenta que solo conoce a su novia de un día para aclarar temas importantes previos a la boda. La cita fue con sus padres. Gattu le preguntó si era vegetariana y dijo que sí. A Gattu le parece bien que lo sea, pero ya le ha dejado claro que él no lo es y qué es lo que le gusta comer. Se puede casar con ella porque son de la misma casta pero no comparten apellidos. Es común que la novia vaya a vivir un tiempo con la madre, para que aprenda cómo le gustan las cosas a su hijo (comida, ropa, casa…).

Después de esta cena tan interesante, llegamos al hotel y tratamos de reservar un vuelo rumbo a Kolkata para el día siguiente, pero no tenemos, así que tratamos de coger para el domingo. No nos acepta ninguna de las tarjetas porque la única web que encontramos en ese momento con vuelos es goindigo (India), así que dejamos las gestiones para el día siguiente que son casi las 00.00h.

Además, hoy hay cambio horario en España, aunque en India no, por lo que la diferencia horaria entre países ahora es de 4h30m.

#Currytrip DÍA 6 – Llegada a Jaipur, Gattu y la quema de Ravana

6/22 · (2012-10-24)

Hemos decidido que hemos visto bastante de Delhi, nos encanta pero tenemos que dosificar los días. Nos vamos habiendo visto solo una ínfima parte de la capital de India, pero encantados. Nuestro próximo destino es Jaipur, donde tenemos a un amigo de unas compañeras de trabajo esperándonos. Nos va a hacer de guía (es su trabajo): GATTU.

Nos levantamos, recogemos todo, buscamos al chico que tenía nuestra ropa lavando y planchando por un precio irrisorio y hacemos el check-out del hotel.

Cogemos un tuc-tuc que nos lleva a Bikanner house, que es uno de los cientos de sitios de los que salen autobuses de Delhi (sería muy gratuito llamarlo estación de autobuses). Nuestro amigo indio, GATTU (habla perfectamente castellano), nos avisa que tenemos que pedir ir en autobús, cito textualmente, “de lujo VOVO”.

Después de hacernos entender con el vendedor local, cogemos las últimas dos plazas del bus de lujo VOLVO para Jaipur que sale en 5 minutos (cuesta 730r por cabeza). El siguiente no sale hasta la noche.

[Este bus, aunque estuviese vacío, saldría de Delhi porque los Volvo los gestiona el Gobierno. Puede ser que compres billete para otro y, por no salir rentable, no salga y te quedes con cara de tonto.]

Seamos claros, lujo como tal, poco, pero el aire acondicionado en un autobús lleno de indios bajo un sol de justicia es impagable. Y cuando digo lleno, es lleno. No hay ni un hueco libre y somos los únicos blancos de todo el autobús.

Andoni y yo vamos en la última fija del autobús (en los dos últimos huecos libres), botando en cada bache de la carretera. Incluso, mientras dormía, hay un bache que me hace tocar el techo con la cabeza. Y no exagero ni una pizca.

Durante el trayecto de unas 4 horas y 250km (haceros una idea del estado de las carreteras), ponen una película de Bollywood. El 90% de las pantallas del autobús no funcionan (están en los respaldo), así que la vemos en la del vecino de dos filas más adelante. Cuando está a punto de terminar, y de repente, paran en mitad de la nada para comer. Restaurante también regentado por el Gobierno.

Cuando retomamos el viaje, nos repiten unos 20 minutos de película hasta llegar al punto de corte (por si nos habíamos perdido algo del brillante guión) y, a los 5 minutos, se congela y se para. Pues nos quedamos con la duda de si se lleva a la chica o no…

[Pincelada del viaje: El indio que está en nuestra misma fila pero en la ventanilla contraria se mareó y empezó a vomitar. Parece que fue tan repentino que se echó la pota en el pantalón y se lo limpia con la cortina. ¿Y el siguiente viaje? ¡Mejor no saber!]

El autobús nos para en una parada que no es la nuestra porque hoy es el día grande Jaipur y está todo cortado (no teníamos ni idea hasta que hemos llegado). Gattu nos estaba esperando en la estación de autobuses para llevarnos al hotel, así que no sabemos dónde estamos ni sabemos a dónde vamos. Tras un intercambio de SMSs, nos manda: el nombre del hotel, la dirección y el precio. No nos deben de cobrar más de 200r.

Los chicos de los tuc-tuc se pelean (literalmente) por llevarnos pero siempre intentamos buscar a conductores con buena pinta. Los únicos que aceptan 200r son dos chicos jóvenes que, una vez montados, nos damos cuenta que no tienen ni idea de dónde está el hotel. Van parando a preguntar y nadie parece saber. Al final, y después de unos 30mins, nos llama Gattu preocupado, le paso el teléfono al conductor y después de unos segundos, cuelga. Damos media vuelta y tras 40 minutos, llegamos.

Allí está Gattu, esperándonos. Nos presentamos, le doy los regalos que me habían dado mis compis de curro por su boda en diciembre, y planificamos la estancia. Todo en unos 20 minutos porque, como es día de fiesta, nos ha preparado una excursión a su barrio (clase media-alta) a ver cómo lo celebran ellos.

Jugamos con niños, les ganamos el dinero a jóvenes (es tradición hacer como una feria con puestos en los que jugarse las rupias). Había varios puestos, pero donde sacamos “los cuartos” fue jugando al “Mayor o menor de 7”. El juego trataba de apostar si el valor total de la suma de dos dados iba a ser mayor o menor que 7. 7 ganaba siempre la banca. Les ventilamos la mitad del bote a los pobres… También había juegos de tirar latas con 3 pelotas, meter monedas en vasos, pistolas de balines, etc.

Tomamos un pequeño aperitivo en un puesto de la calle (un hojaldre relleno de algo con sabor a menta -recuerdo que también tenía limón- que no me gusta nada) y cenamos dentro, en un self-service familiar-callejero. ¡Im-pre-sio-nan-te!

Preguntamos por cómo hacen la comida y nos llevan a donde hacen roti (pan).

La festividad es porque van a quemar una representación de Ravana, el rey de los demonios. Toda la urbanización está allí.



Todos quien hablar con nosotros, tocarnos, saludarnos, saber más de nosotros, hacerse fotos con nosotros pero sin querernos vender nada, que es algo nuevo para nosotros. Tenemos el placer de conocer a la madre y padre de Gattu, su sobrina y cuñada y muchos amigos (exportador de piedras preciosas, guías, propietario de una tienda de telas…).



Nos vamos a dormir al hotel, tarde, pero con la sensación de haber vivido algo impresionante: Integrarnos en una festividad con gente local. Eso es algo que poca gente tiene la oportunidad de hacer…

Cada vez que entramos en el hotel, en la puerta principal, tenemos al “sargento bigotes” (un ex-militar) que se cuadra y saluda a lo militar cada vez que paso YO. Andoni está bastante mosqueado por que con él no lo hace. Vaya él primero o segundo… Solo a mí.

#Currytrip DÍA 5 – El Gurdwara Bangla Sahib, la Chicken Maharaja Mac y Delhi nocturno

5/22 · (2012-10-23)

Queríamos habernos levantado pronto, para aprovechar el día, pero hemos dormido hasta la1. El Jetlag y el palizón de ayer a Agra nos han pasado factura.

Una vez puestos en marcha, de repente, se ha oscurecido el cielo, ha empezado un fuerte viento que levantaba toda la mierda del suelo, y ha empezado el diluvio universal.

Seguro así será un buen día en época de monzones, pero… ¡La que ha caído!
¡Ha desaparecido todo el mundo!

Nosotros vamos con los ojos y las bocas llenas de arena y completamente calados, así que entramos en el primer comercio que nos encontramos… ¡un McDonald’s!

Cada vez voy menos a este tipo de restaurantes, pero siempre he sido y seré de Big Mac –sin pepinillo-. En India tenemos un problema: que la vaca es sagrada y los filetes de ternera como que no se llevan… Miro las fotos de los menús y veo una hamburguesa que estéticamente se parece a la Big Mac: la Chicken Maharaja Mac.

Abro la caja y el color/olor ya avisa de lo que va a picar… No falla. Pedimos Coca-Cola pero, después de bebernos más de la mitad, nos entra el susto. Viene con hielo y nos han dicho que tengamos mucho cuidado con él. Decidimos –por unanimidad- que un sitio como McDonald’s tendrá controladas ese tipo de cosas.

Queremos coger un tuc-tuc para ir a dar una vuelta, porque vamos tarde para ir a cualquier sitio ya, pero todo el mundo nos quiere cobrar doble de días anteriores. Debe de ser por el agua, la lluvia, los charcos, los neumáticos de lluvia o porque están probando hasta donde soltamos el dinero… ¡A saber!

Me toca regatear con los conductores de tuc-tucs. Un trayecto que hace dos días costó 200r hoy, nos quieren cobrar 400r. Estamos un poco hartos del tema ya y nos abordan una docenas de conductores… Esta fue mi conversación:

– To Connaught place? How much?
+ 400r.
– No. 150r!
+ 300r.
– No. 150r!
+ 250r.
–  No. 150r!
+ 200r. This is Indian price. (precio indio).
– No. 150r!
+ No.
– Ok. Let’s go! (y nos vamos.)
+ Ok, ok, ok. 150!
– No, now We don´t want. (Ahora no queremos).

Vamos tarde para llegar a los templos (casi todos cierran a las 17.00h y se va a hacer de noche en breve) y somos muy cabezones como para recular con los conductores de tuc-tuc,  así que empezamos a andar y encontramos, por casualidad, el Gurdwara Bangla Sahib (principal templo Sij de Delhi).

Cuentan que en el s.XVII residió allí el octavo gurú Sij, Gurú Har Krishan que, en plena epidemia de cólera, ofreció agua procedente del pozo. Hoy en día (y por aquella acción), este agua está considerada como curativa y cientos de Sijs de todo el mundo acuden a recoger el agua milagrosa para llevarla a sus hogares y aldeas.

Nosotros decidimos no entrar porque, después del chaparrón, el suelo está “chocolate” y hay que entrar descalzos. Nos quedamos un rato apartados en una esquina, sin molestar, a contemplar el tránsito. Nos damos cuenta que hay mucho mendigo y mucha gente dándoles comida (más tarde nos enteraríamos que es una festividad india). Gente que no tiene casi nada reparte comida a los que no tienen nada… ¡Cuánto tenemos que aprender de esta gente!

Seguimos andando y encontramos un mercado. Después de ser abordados para intentar vendernos infinidad de productos, uno en concreto hace despertar en Andoni una sonrisa maléfica: KURTA. Yo estoy apunto de comprarme unas gafas de sol Ray Ban Wayfarer, pero el precio me da mala espina: O son originales muy baratas o copias muy caras y da duda me corroe. Al final, no me las compro.

Andoni quiere hacer la parada técnica de todos los días en Wenger (aunque esta vez se ha llevado media tienda), así que cenamos en el mismo Connaught place y aprovechamos para dar un paseo nocturno por  Delhi.

De camino al hotel, nos impresiona la cantidad de gente que duerme en la calle, aún estando sin asfaltar y habiendo llovido. Se encoje el corazón…

#Currytrip DÍA 4 – El Taj Mahal y el Fuerte Rojo de Agra

4/22 · (2012-10-22)

Después de tener visto gran parte de Delhi, decidimos que es hora de ir a Agra a ver el Taj Mahal (una de las pocas cosas que teníamos claro que íbamos a ver), así que alquilamos un taxi.

Habíamos quedado para salir a las 6:30h en la puerta del hotel, pero a las 6:00h nos llaman por teléfono para recordarnos que teníamos excursión (por si acaso). A las 6.31h tocan a la puerta, para avisar que vamos tarde…

Agra cae un poco a desmano de Delhi, ya que tenemos unas 3 horas de trayecto que Andoni las pasa dormido y roncando, pero yo voy embobado mirando por la ventana: se ven poblados, pueblos, dromedarios, cientos de vacas, cientos de perros, monos, cerdos, caballos, pollos, gallinas, gatos…

De repente, el taxista nos para en un sitio, sale, desaparece y empieza a llegar “fauna salvaje” a rodear el taxi. Son unos saca-dinero: para que nos hagamos fotos con monos, gente pidiendo dinero e, incluso, viene un niño con una cobra. Tal y como se fue, el taxista vino y retomamos el camino.

Al rato, se para a echar gasolina y paga 900r por 16,60l, por lo que el litro de gasolina está a 54,22r (0,78€). Para el nivel de vida, no está nada barato…

Llegamos a Agra y, después del atasco monumental, vamos al extra-radio a buscar al guía. Una vez montado en el asiento del copiloto, nos va explicando cómo va el tema y lo que queremos hacer. Le explicamos que, en un principio, no nos iremos sin ver el Taj Mahal y el Fuerte Rojo.

El taxi nos deja en el parking del Taj Mahal (a 1km de la entrada), porque después de la última limpieza del Taj Mahal en 2008, se prohíbe la circulación de vehículos a motor para mantener la polución alejada (en la medida de lo posible) del Taj Mahal.

Compramos entrada, nos dan una botella de agua y bajamos en remolque de caballo hasta el Taj Mahal. Había opción de bajar andando o en coche-eléctrico (incluido en el precio), pero el día promete ser largo, el coche tiene que esperar a llenarse y el caballo cuesta 2 duros… Aun así, seguro que nos timaron.

Entramos al recinto y comenzamos a caminar. Yo estaba empeñado en buscar el Taj Mahal pero, a pesar de mis intentos, no se ve a primera vista. Ni siquiera una puntita de alguna torre. Damos un paseo por los jardines exteriores, tumbas hasta que atravesamos el Darwaza (fuerte de acceso).

Ahí aparece el Taj Mahal, de repente. Nada hace sospechar lo que nos vamos a encontrar allí.
¡Todo lo que se diga del Taj Mahal es poco!

El Taj Mahal ha sido nombrado una de Las Nuevas Siete Maravillas del Mundo Moderno. También está reconocido como Patrimonio de la Humanidad.

Creado a mediados del s.XVII por orden del emperador musulmán Shah Jahan, totalmente realizado en mármol blanco, traído durante años desde más allá de 300km de distancia. Los medios de transporte: sobre todo elefantes que viajaban día y noche. En su construcción tomaron parte unos 20.000 obreros.

Me llama la atención la cantidad de indios que hay haciéndose fotos hacia la parte de atrás del Tal Mahal, hacia el río Yamuna. Que, por muy “afluente del Ganges” que sea, ¡tienes delante el Taj Mahal!

Vamos terminando el recorrido, bordeando la fuente y mirando de vez en cuando hacia atrás, que aquí merece todo… Esta visita pone los pelos de punta.

Antes de salir, me veo en la obligación de pedir otros 5 minutos para hacer otras fotos de “por si acaso”. No creo que vuelva al Taj Mahal y quiero estar seguro de llevarme fotos…

Para subir, subimos en el coche eléctrico que está incluido en el precio y, una vez llegamos al taxi, le decimos al taxista que queremos ir a desayunar, que tenemos hambre.

Nos lleva a un restaurante del que seguro que tiene comisión pero es en el que hemos comido el mejor Pollo tandori de todos los que hemos probado. Y nosotros que, por la hora, íbamos a intentar desayunar…

Tenemos fuera del restaurante al taxista y al guía esperando a la sombra, porque nos van a llevar a un taller de tallaje en mármol. Un poco “encerrona” pero, como no vamos a comprar nada, aprendemos un poco más cómo se hizo el Taj Mahal, así que nos sale rentable.

El taxista nos quiere llevar a casa pero le decimos que nos lleve al fuerte rojo de Agra, que nuestro amigo Pepe nos ha dicho que es visita obligada. ¡Y vaya si lo es!

Me llama la atención el uso de la esvástica en la arquitectura india (bastante habitual) pero es que representa las dos formas del Brahman (concepto impersonal de Dios). Si está en sentido de las agujas del reloj representa pravritti (Dios creador Brahmá) y si está en sentido contrario representa nivritti (Dios destructor Shivá). Cientos de años después, la Alemania Nazi se apropió del símbolo.

El Fuerte Rojo está aproximadamente a 2,5km del Taj Mahal pero por la polución casi ni se ve (y más si tienes montado un objetivo Gran Angular). Tiene unas vistas espectaculares del atardecer del Taj Mahal. Hoy en día es Patrimonio de la Humanidad y es la fortaleza más importante de la India.

Nuestro guía es un fichaje, empeñado en que nos hagamos fotos en todos los lados. Habla inglés y ruso y dice que son los que dejan mejores propinas (dejándola caer…).

Se despide de nosotros y, sin que él lo pida, le damos una propinilla porque, la verdad que estuvo muy bien. Nos dijeron que no pagásemos al guía, que estaba pagado. Aún así, queríamos recompensarle… Pues con todo su morro, nos dice que es poco. Le decimos que ni le deberíamos dar nada, que nos hemos informado y ya está pagado. Nos suelta un “Ok, thanks” y desaparece entre la gente.

Llegamos tarde a Delhi, porque el viaje de vuelta son unas 4h30m. Tampoco son tantos km pero las carreteras son malísimas. Casi nos matamos al ir a unos 100km y aparecer una vaca tirada en mitad de la carretera. Andoni ni se despertó.

A unos 30min para llegar a Delhi, el chofer se para en el arcén, coge algo del maletero y se va. A los 5 minutos, vuelve y se pone a limpiar el coche. Lo que había sacado era un cubo con un trapo húmedo.

Hoy toca cenar en el hotel y a dormir.

#Currytrip DÍA 3 – Old Delhi, Fuerte Rojo, té en el Hotel Imperial y templo de flor de loto

3/22 · (2012-10-21)

Aún con jetlag, y con el cosquilleo del primer día en Delhi, nos levantamos y vamos rumbo a Connaught place, que Andoni ha descubierto ‘Wenger’ (una genial pastelería de la hablaré en breve), y hemos cogido un tuc-tuc que nos lleva hasta Fuerte rojo.

De camino, hemos pasado bordeando Old Delhi y es espectacular. ¡El viaje más alucinante que he hecho en mi vida! ¡Todo me sorprende!

(Os dejo un video y unas fotos. El video se ve raro por los acelerones y frenazos del tuc-tuc).

Al llegar al Fuerte Rojo, nos abordan cantidad de indios pero, a pesar de llevar solo un día, los tenemos calados, y no les hacemos mucho caso ya que siempre quieren vender algo. Aparte, tampoco entendíamos qué decían…  Esto hasta que viene la policía, porque lo que querían era avisarnos que había una cola para occidentales y a diferente precio. Los indios pagan 10r por entrar y los occidentales 400r. Nos saltamos la enorme cola de indios y vamos directamente al detector de metales.

El fuerte es espectacular, con muchas ardillas en sus jardines, pocas zonas de sombra y algunos museos con vitrinas pero con mucho mucho calor y, por consiguiente, olor.

Salimos de  allí y somos abordados por decenas de conductores de tuctuc, vendedores de comida, un vendedor de chupachups caseros, vendedores de cabras y demás gente nativa.

Como vemos que hay mucho atasco, decidimos andar un poco hasta pasarlo y coger más adelante el tuctuc, pero después de andar un rato no se acaba, así que cogemos un tuc-tuc que nos lleve hasta el Hotel Imperial a tomar el “high tea”, que es uno de los sueños de Andoni.

El té del Hotel Imperial de Delhi es el primer y único té de mi vida. No me hace mucho chiste pero, ¿qué mejor sitio para decir que tomé mi primer té que allí? En total pagamos 2467r por 2 high teas (y su ‘buffet’).

A mí me parece caro, pero Andoni dice que es el mejor té que ha probado en su vida y los scones, también. Y doy fé que ha tomado muchos, así que, parece que merece…

¡¿Véis qué cara de felicidad tiene?!
[Como curiosidad, se coló una mosca en la sala del café y llamaron a un chico con una raqueta para matarla. Había oído que hay te-boy para el té, pero esto es…]

Al salir, cogemos otro tuc-tuc para ir al templo de flor de loto. Le hemos preguntado si estaría abierto a estas horas (17:00h) y nos ha dicho que sí. Al llegar, ¡cerrado el paso!.

Se le veía enfadado y se ha metido por callejuelas, intentando llegar a la puerta de atrás pero nos paraban en todos los lados. Estuvo, muy cerca de llegar a las manos con la policía, pero al final, la foto desde la lejanía…


El conductor del tuc-tuc (Sunil) se ha ofrecido para hacernos de guía lo que quedaba de día (aunque fuese de noche), así que le hemos dicho que queríamos comprar comida (Andoni quería llevarse cientos de especias), pero no nos ha debido entender bien, ya que, después de 20 minutos zigzagueando entre coches, hemos llegado a una zona de restaurantes. Le hemos vuelto a explicar que queríamos comprar comida SIN HACER.

Esta vez nos lleva a un mercado de comida  y nos podemos a callejear. No tenemos ni idea del nombre, porque nos lo dijo como 12 veces, pero cada vez le entendíamos una cosa. Como todo el día, ningún occidental a la vista y tiene pinta de que han visto poco por allí. Eso es lo que queríamos.

En las largas travesías con el tuc-tuc hemos estado hablando con Sunil sobre la vida en India:

  • Paga al día 300r por el alquiler del tuc-tuc y suele ganar más o menos, otro tanto.
  • Llenar el depósito del tuc-tuc le puede costar unas 45r.
  • Está casado y tiene 2 hijos a pesar de tener 28 años.
  • La ocupación de su mujer: “ama de casa, por supuesto”.
  • No tiene horario claro de empiece de trabajo, pero no trabaja nunca hasta más de las 23.00h, “es peligroso”.
  • Vive en un barrio bueno, donde mataron a Ghandi.
  • Él es hindú y vegetariano a medias: “Yes. Well no. Well difty-fifty.”

 

Después de cruzarnos con un elefante que iba por mitad de la calle, nos lleva al hotel, le damos 1000 rupias, y cogemos su número de teléfono por si acaso lo necesitamos. Nunca se sabe.

#Currytrip DÍA 2 – Primera vuelta por Delhi

2/22 · (2012-10-20)

Después de unas 24 horas de viaje que nos traen a Delhi, nos levantamos tras 3 horas de “siesta” y empezamos a andar hasta sin rumbo fijo pero con intención de llegar a Connaught place, que parece que había muchas tiendas.

Primera pega: El cruzar calles. No hay pasos de cebra ni semáforos, pero vemos que todos los indios cruzan las calles sin miramientos (aunque sean de 7 carriles). Así que nuestra táctica es ponernos detrás de ellos para ver como lo hacen, que pararen ellos los coches y, sino, que nos hagan de barrera.

[Aprovecho y os dejo un video de esa misma noche de como un niño cruza una calle cualquiera de Delhi. Se nos ve esperando a que “pare” los coches pero se lanza tan a lo loco que nos toca esperar a que venga alguien más…]


Todo nos sorprende y parecemos pueblerinos en la gran ciudad. ¡Es cambio es brutal!

Empezamos a callejear y llegamos hasta India Gate o Puerta de la India, un monumento creado en 1931 para conmemorar a los soldados indios que murieron en la 1ª Guerra Mundial. Allí nos encontramos con unos niños con una sola peonza, Andoni se atrevió a decir que no sabían, cogió uno de los chicos y se la dejó bailando en la mano. Directo.

Nos damos cuenta que hay mucho turista indio. Apenas vemos media docena de occidentales por las calles, así que, cuando nos cruzamos con ellos, nos saludamos. ¡Como cuando vas de vacaciones y te encuentras con alguien de tu pueblo!

Estando en el India Gate, vemos una recta enorme y, al final, un edificio peculiar, así que, decidimos ir. Tras cerca de 2,5km de recta y jardines, donde andaban jugando al cricket, llegamos a Rashtrapati Bhavan (residencia del presidente de India) en un precioso atardecer. Decidimos que era hora de volver al hotel, que a pesar de ser las 16:00h, estaba casi de noche y no sabíamos aún dónde estábamos.

Nos encontramos con mucho cuervos y halcones. Así, en mitad de la ciudad. También hay mucho perro pero todos andan arrebujados en el suelo y sin fuerzas como para morder. Realmente, el peligro de contagiar la rabia pasa por los monos que abundan en depende qué zonas.

Como estamos derrotados, nos vamos al hotel y cenamos allí mismo. ¡Pedazo de cena!

(Me sorprende ver arroz con leche y yogur -ambos con leche-, aunque al momento me dí cuenta que es para paliar el picante. El agua mineral, embotellada y precintada.)